¿Cómo combatir el acné juvenil? Consejos de una dermatóloga
- Jhostin Jorge Cartolin
- 13 feb
- 3 Min. de lectura
El acné es una afección cutánea común durante la adolescencia y una parte normal del desarrollo.

Según el portal web Healthy Children, aproximadamente el 85% de los jóvenes experimenta acné en algún momento de su vida. Esta afección puede manifestarse en distintas áreas del cuerpo, como el rostro, cuello, espalda y pecho, con un impacto que varía según cada persona. Para algunos, representa solo una molestia leve, mientras que para otros puede afectar su autoestima y motivarlos a buscar soluciones. En los casos más severos, un tratamiento adecuado es fundamental para prevenir cicatrices permanentes y mejorar la salud de la piel.
Para conocer más sobre esta afección y sus posibles soluciones, diario Qhali conversó con la dermatóloga Zinary Sánchez Álvarez, quien nos explicó en detalle las causas, tipos y tratamientos del acné en los jóvenes.
"El acné en jóvenes es una afección multifactorial, pero su principal causa es el aumento en la producción de sebo debido a cambios hormonales durante la adolescencia. Esto genera un ambiente propicio para la proliferación de la bacteria Cutibacterium acnes, que inflama los folículos pilosos", explica la especialista.
Además, señala que factores como la predisposición genética, el estrés, la mala alimentación y el uso de productos cosméticos inadecuados pueden contribuir a su aparición.
Evolución del acné:
Según la especialista, el acné puede iniciarse con puntos negros y blancos (comedones) y evolucionar a lesiones inflamadas como pápulas y pústulas. "En casos más severos, aparecen nódulos y quistes profundos, que pueden dejar cicatrices si no se tratan a tiempo. En algunos jóvenes, el acné desaparece al llegar a la adultez, pero en otros puede persistir o incluso agravarse por hábitos inadecuados", afirma.
Tipos de lesiones del acné
El acné se manifiesta a través de diferentes tipos de protuberancias en la piel, las cuales se pueden clasificar en:
Comedones abiertos (puntos negros): poros obstruidos con sebo y células muertas, que se oxidan al contacto con el aire.
Comedones cerrados (puntos blancos): similares a los puntos negros, pero cubiertos por una fina capa de piel.
Pápulas: pequeñas protuberancias rojas e inflamadas, sin pus visible.
Pústulas: similares a las pápulas, pero con un centro blanquecino de pus.
Nódulos: lesiones más profundas, duras y dolorosas, que pueden dejar cicatrices.
Quistes: grandes, llenos de pus y pueden ser muy dolorosos; suelen requerir tratamiento médico especializado.
Factores que agravan y ayudan a controlar el acné
Existen diversos factores que pueden empeorar el acné en los jóvenes:
Alimentación alta en azúcares y ultraprocesados, ya que aumenta la inflamación y la producción de sebo. Hay que llevar una alimentación equilibrada, rica en antioxidantes, zinc, omega-3 y vitaminas A y E.
Estrés y falta de sueño, que elevan el cortisol y pueden agravar el acné. Controlar el estrés mediante actividad física y técnicas de relajación.
Uso excesivo de productos agresivos para la piel, que pueden causar irritación y más brotes.
Manipulación de las lesiones, ya que tocar o exprimir los granos puede empeorar la inflamación y dejar cicatrices.
Seguir una rutina de cuidado facial adecuada con limpiadores suaves y productos no comedogénicos. Hidratar la piel con productos adecuados, incluso si es grasa.
Tratamientos efectivos para el acné
El tratamiento del acné depende de su severidad. Para casos leves, siempre previa evaluación con un especialista Sánchez recomienda:
Peróxido de benzoilo: reduce bacterias y controla la grasa.
Ácido salicílico: exfolia y desobstruye poros.
Retinoides tópicos: ayudan a la renovación celular.
En casos moderados a severos, estos tratamientos se combinan con:
Antibióticos tópicos u orales para reducir la inflamación.
Anticonceptivos hormonales en mujeres para estabilizar la producción de sebo.
Isotretinoína oral en casos graves, aunque requiere supervisión médica debido a sus efectos secundarios.
Consejos para prevenir el acné
Para prevenir o reducir la aparición del acné, la dermatóloga recomienda:
Lavar el rostro dos veces al día con un limpiador suave.
Evitar tocarse la cara con las manos sucias.
Usar protector solar no comedogénico a diario.
Mantener una dieta equilibrada, reduciendo el consumo de lácteos y azúcares refinados si se nota que empeoran el acné.
Dormir bien y manejar el estrés.
Evitar productos con aceites minerales o alcohol en exceso, ya que pueden irritar la piel.
"Cuidar la piel es un proceso constante, y con buenos hábitos y el tratamiento adecuado, se puede mejorar muchísimo", concluye Sánchez.
El acné juvenil es un problema común, pero con el conocimiento y las herramientas adecuadas, se puede manejar de manera efectiva para mantener una piel saludable y prevenir complicaciones a largo plazo.
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