Actividades para mantener la flexibilidad en la vida diaria
- Redacción Qhali
- 10 mar
- 2 Min. de lectura
Descubre qué actividades puedes incorporar a tu rutina diaria para mantenerte ágil y en equilibrio.
Foto: Freepik
La flexibilidad no solo está relacionada con el estado físico, sino también con nuestra capacidad de adaptarnos a los cambios y mantener el equilibrio mental. La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que una vida activa mejora la calidad de vida y reduce el riesgo de enfermedades crónicas, mientras que cultivar la flexibilidad mental promueve una mayor resiliencia ante el estrés.
María Fernanda Delgado, especialista en fisioterapia y salud integral, señala: “La flexibilidad permite que los músculos y articulaciones funcionen de manera óptima, reduciendo el riesgo de lesiones y mejorando la postura. Asimismo, en el ámbito mental, fomenta la adaptabilidad y el pensamiento positivo”.
Actividades para mejorar la flexibilidad física
Estiramientos diarios: Realizar estiramientos suaves al iniciar y finalizar el día ayuda a mantener los músculos relajados y las articulaciones más ágiles. La American College of Sports Medicine (ACSM) recomienda dedicar al menos 10 minutos diarios a estas prácticas.
Yoga o pilates: Estas disciplinas no solo mejoran la flexibilidad, sino también fortalecen los músculos y reducen el estrés. “El yoga, además, conecta el cuerpo con la mente, promoviendo la relajación y el equilibrio emocional”, comenta Delgado.
Ejercicios de movilidad articular: Movimientos como rotaciones de cuello, hombros y caderas son ideales para mantener la salud de las articulaciones y prevenir rigidez.
Flexibilidad mental: el otro pilar del bienestar
Según la OMS la flexibilidad mental es crucial para enfrentar los retos diarios. Practicar la atención plena y la resolución de problemas con apertura ayuda a desarrollar una mentalidad flexible, reduciendo el impacto del estrés.
Entre las actividades recomendadas para mejorar la adaptación y el bienestar se encuentran el mindfulness o la meditación guiada, que te enseñan a observar tus pensamientos sin juzgarlos, promoviendo una actitud más positiva y adaptable. También es beneficioso aprender algo nuevo, como iniciar un curso o practicar un nuevo hobby, lo cual estimula el cerebro y mejora la capacidad de adaptación. Además, practicar la gratitud, dedicando unos minutos al día para reflexionar sobre las cosas positivas que sucedieron, fortalece la salud emocional y mejora la perspectiva de la vida.
La OMS también recomienda mantener un estilo de vida activo que incluya pausas activas en el trabajo y actividades recreativas. Adoptar un enfoque integral para la flexibilidad, combinando lo físico con lo mental, es la clave para un bienestar duradero. Incorporar estas actividades en tu rutina diaria no solo mejorará tu flexibilidad, sino también tu calidad de vida en general.
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