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Caral: una de las civilizaciones que entendió el poder de las plantas medicinales

  • Foto del escritor: Redacción Qhali
    Redacción Qhali
  • 22 ene
  • 3 Min. de lectura
  • La civilización Caral destacó no solo en agricultura y pesca, sino también en el uso de plantas medicinales curativas.

Representación de las labores cotidianas de los caralinos
El territorio peruano tiene una geografía y recursos muy diversos. Según los hallazgos, los grupos poblacionales andinos de la civilización Caral, así como sus contemporáneos, pudieron no haber tenido el interés de apoderarse de las tierras de otros, pues en los Andes cada uno de los espacios requería de conocimientos y tecnologías apropiadas instaurados por los miembros de estos grupos. De esta manera, se pudo haber optado por tender redes de intercambio para beneficiarse mutuamente de los bienes y recursos diversos, evidenciados por la presencia de recursos del altiplano, la sierra y la selva andina y amazónica en los territorios dominados por la civilización Caral. ILUSTRACIÓN:  Zona Arqueológica Caral (ZAC)


Caral: historia y economía


La civilización Caral es una de las más antiguas del planeta, desarrollada de forma simultánea con las de Mesopotamia, Egipto, India y China entre los años 3000 y 1900 antes de la era común.


Asentada en los valles del río Supe, la economía de la civilización Caral tuvo bases agrícolas y pesqueras. Del océano Pacífico, se aprovecharon recursos como la anchoveta, los choros y las machas, mientras que los agricultores del valle se dedicaron a producir algodón, mates y especies alimenticias como el frijol, el camote, el zapallo, la calabaza, la papá, el ají, entre otros.


Evidencias de la presencia de plantas medicinales en Caral


Las investigaciones de Ruth Shady, directora de la Zona Arqueológica Caral (ZAC), demostraron la presencia de muchas plantas medicinales que fueron enterradas en contextos de ofrenda en la Ciudad Sagrada de Caral y otros centros urbanos de la civilización.


Ruth Shady Solís, arqueólogo peruana
Ruth Shady Solís es Doctora en Antropología y Arqueología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Como Directora de la Zona Arqueológica Caral (ZAC), Shady enfrenta tanto amenazas de muerte por parte de traficantes ilegales de terreno, como falta de presupuesto público. La arqueóloga afirmó que el Estado peruano destina solo el 0.12% del PBI a la investigación. “Se la ve solo desde un aspecto turístico, pero no se valora el conocimiento científico que se recupera con la investigación arqueológica, y que es necesario que se conozca para un desarrollo integral y sostenible de nuestro país”, comentó en conversación con la Agence France-Presse (AFP). FOTO: Nexos

“Son numerosos los paquetes doblados de tallos y hojas de sauce dejados en diversos contextos y dentro de hoyos”, señala el libro “Los valores de la Civilización Caral: reflexiones para el buen vivir” de la Zona Arqueológica Caral (ZAC). “Los habitantes de la zona lo usan para atenuar los dolores de cabeza; es interesante recordar que el principio activo de la aspirina es el ácido acetilsalicílico, que se extrae del sauce.

En las investigaciones, se identificaron plantas como la altamisa, el masco, la artemisa, que tienen propiedades antirreumáticas. También se contó con la presencia de la lecherita, una hierba usada para tratar enfermedades del riñón; o la cola de caballo, que es un diurético (medicamento que hace que los riñones produzcan más orina); o la pega-pega, un potente purgante.


Memoria histórica del cambio climático en Caral
Los relieves son de jóvenes con rasgos de desnutrición, en una danza ritual, entre dos peces. Según las investigaciones, la escena está relacionada con los recursos alimentarios y el renacer de la vida. Hallazgos recientes explican que una sequía fue el impacto más devastador del cambio climático en Caral hace 3800 años, provocando hambrunas, muerte, crisis social y finalmente el abandono total de los centros urbanos en la costa central peruana. FOTO: ZAC

Asimismo, se identificaron plantas medicinales como la malva, que funciona como laxante, diurético y sudorífico; la ancojacha, como infusión para lavar heridas; la achira, para tratar las quemaduras y tratar enfermedades de la piel. Incluso se identificó el uso de la guayaba y el pacae, frutas caracterizadas por sus propiedades curativas.

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