Caral: una de las civilizaciones que entendió el poder de las plantas medicinales
- Redacción Qhali
- 22 ene
- 3 Min. de lectura
La civilización Caral destacó no solo en agricultura y pesca, sino también en el uso de plantas medicinales curativas.

Caral: historia y economía
La civilización Caral es una de las más antiguas del planeta, desarrollada de forma simultánea con las de Mesopotamia, Egipto, India y China entre los años 3000 y 1900 antes de la era común.
Asentada en los valles del río Supe, la economía de la civilización Caral tuvo bases agrícolas y pesqueras. Del océano Pacífico, se aprovecharon recursos como la anchoveta, los choros y las machas, mientras que los agricultores del valle se dedicaron a producir algodón, mates y especies alimenticias como el frijol, el camote, el zapallo, la calabaza, la papá, el ají, entre otros.
Evidencias de la presencia de plantas medicinales en Caral
Las investigaciones de Ruth Shady, directora de la Zona Arqueológica Caral (ZAC), demostraron la presencia de muchas plantas medicinales que fueron enterradas en contextos de ofrenda en la Ciudad Sagrada de Caral y otros centros urbanos de la civilización.

“Son numerosos los paquetes doblados de tallos y hojas de sauce dejados en diversos contextos y dentro de hoyos”, señala el libro “Los valores de la Civilización Caral: reflexiones para el buen vivir” de la Zona Arqueológica Caral (ZAC). “Los habitantes de la zona lo usan para atenuar los dolores de cabeza; es interesante recordar que el principio activo de la aspirina es el ácido acetilsalicílico, que se extrae del sauce.”
En las investigaciones, se identificaron plantas como la altamisa, el masco, la artemisa, que tienen propiedades antirreumáticas. También se contó con la presencia de la lecherita, una hierba usada para tratar enfermedades del riñón; o la cola de caballo, que es un diurético (medicamento que hace que los riñones produzcan más orina); o la pega-pega, un potente purgante.

Asimismo, se identificaron plantas medicinales como la malva, que funciona como laxante, diurético y sudorífico; la ancojacha, como infusión para lavar heridas; la achira, para tratar las quemaduras y tratar enfermedades de la piel. Incluso se identificó el uso de la guayaba y el pacae, frutas caracterizadas por sus propiedades curativas.
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