Carne roja procesada y demencia: Un estudio revela el vínculo peligroso
- Elizabeth Espinoza
- 22 ene
- 4 Min. de lectura
Un estudio revela que la carne roja procesada, como los embutidos, está relacionada con un mayor riesgo de demencia, mientras que la carne sin procesar no presenta la misma conexión.

Las personas que en su alimentación consumen carne roja procesada, como por ejemplo las salchichas, mortadela o bacon, corren el riesgo de desarrollar demencia a lo largo de su vida, según estudio publicado en la revista Neurology.
Este riesgo fue evaluado a un grupo de 133.771 individuos, con una edad promedio de 49 años al comienzo del estudio, lo que significa que se encontraban en la adultez media. a lo largo del estudio que duró hasta 43 años, se les realizó un seguimiento para observar si desarrollaban demencia. Como resultado, 11.173 de los participantes terminaron siendo diagnosticados con la enfermedad durante ese periodo. Esto permitió a los investigadores hacer una conexión entre el consumo de carne roja procesada y el riesgo de desarrollar demencia en la población estudiada.
Las personas que consumían más carne roja procesada, especificamente dos o más raciones (aproximadamente 100 gramos) por semana, corrian el riesgo de un 13% de desarrollar demencia en comparación con las personas que consumían menos de tres raciones al mes.
Este estudio es de tipo observacional, por lo tanto no se puede probar una relación de causa y efecto. Los resultados indican que en el país de España, si este cuidara su alimentación consumiendo pollo o legumbres, se podría reducir la cifra de casos de demencia en decenas de miles. Esto nos destaca la importancia de modificar nuestros hábitos alimenticios.
El estudio encontró que no había una relación significativa entre el consumo de carne roja sin procesar (como los filetes de cerdo o vaca) y el riesgo de demencia o de deterioro cognitivo (Medido mediante pruebas estandarizadas). No obstante se observó un aumento del 16% en el riego de deterioro cognitivo subjetivo (es decir, la percepción personal de los participantes sobre su capacidad cognitiva, medida con un cuestionario) al comparar a personas que consumían siete o más porciones de carne roja a la semana, en comparación con los que comían menos de tres porciones a la semana.
El estudio no encontró daño directo significativo con la carne roja sin procesar, el autor principan, Dong Wang, sugiere que el consumo de carne roja procesada tiene factores de riesgo que podrían afectar la salud cerebral. hablamos de que contienen grasas saturadas, que se encuentran presentes en la carne roja, relacionandolos con enfermedades de riesgo como la diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas. condiciones que a su vez están asociadas con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y problemas en la salud cerebral.
Los resultados mostraron que si se reemplazaba por pescado, el riesgo de demencia se reducía un 28%; si se sustituía por nueces o legumbres, el riesgo disminuía un 19%, y con pollo, el riesgo se reducía un 16%.
Jordi Salas-Salvadó, catedrático de Nutrición, nos ecplica que los mecanismos que afectan a la salud ardiovascular y al deterioro cognitivo son muy similares. La carne roja contiene grasas saturadas, que elevan el colesterol, lo que no solo favorece problemas cardiovasculares como la arteriosclerosis, sino que también afecta directamente a la salud cerebral, al interferir con factores neurotróficos que son importantes para la salud neuronal.
La carne roja, no solo la procesada, contiene carnitina, que se asocia con un aumento de TMAO (una molécula producida por la flora intestinal) que, además de incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, también tiene efectos negativos sobre la sinapsis neuronal, lo que puede influir en el deterioro cognitivo.
Existen varios factores que explican por qué el consumo excesivo de carne roja resulta perjudicial para la salud. Uno de estos es la resistencia a la insulina, que puede ser provocada por una dieta rica en carne roja, afectando la actividad del cerebro y asociada a la sobreproducción de insulina en el páncreas, acumulando proteína beta-amiloide en el cerebro, proceso relacionado con el Alzheimer.
La carne procesada, los autores destacan que los nitritos, compuestos utilizados para conservar o dar sabor a productos como el jamón o las salchichas, pueden generar estrés oxidativo y aumentar la inflamación, lo que podría causar daños a las neuronas.
Trabajos previos no han arrojado resultados similares. Un estudio con participantes del Biobanco del Reino Unido mostró que un incremento de 25 gramos diarios de carne procesada aumentaba significativamente el riesgo de demencia y Alzheimer. Observando que el consumo de carne roja no procesada parecía reducir dicho riesgo.
Otro estudio realizado en Alemania con 2.622 personas no encontró vínculo entre el consumo de salchichas y el deterioro de la memoria o el Alzheimer. Autores sugieren que la edad avanzada (promedio de 81 años) podría haber influido en la falta de asociación. El estudio británico, los investigadores opinan que el corto tiempo de seguimiento (menos de 8 años) y el hecho de que solo se haya hecho una evaluación inicial de la dieta de los participantes podrían haber afectado los resultados, lo que explicaría las diferencias con su propio estudio.
Salas-Salvadó está de acuerdo con la idea de reducir el consumo de alimentos procesados, que contienen altos niveles de sal, grasas saturadas, azúcares y otras sustancias dañinas. Disminuir el consumo de carne roja y fomentar el consumo de alimentos como frutas, verduras, legumbres, frutos secos, aceite de oliva y alimentos propios de la dieta mediterránea.
No se trata de eliminar la carne roja completamente, sino de reducir su consumo y tratar de equilibrar la dieta, que históricamente ha sido más diversa y moderada en el uso de este alimento.
Comments