Cultura de la cancelación: Cómo afecta a la salud mental de los jóvenes
- Deborah Astengo
- 13 mar
- 2 Min. de lectura
La cultura de la cancelación, intensificada por las redes sociales, está generando preocupaciones sobre su impacto en la salud mental de los jóvenes.

La cultura de la cancelación se refiere a la práctica de retirar el apoyo, ya sea en forma de boicot o desaprobación pública, a individuos o entidades que han actuado o expresado opiniones consideradas ofensivas o inaceptables. Aunque inicialmente surgió como una herramienta para exigir responsabilidad, su evolución ha mostrado efectos adversos en la salud mental, especialmente entre los jóvenes.
Según el Centro Serendipia, ser objeto de cancelación puede generar altos niveles de estrés, ansiedad y depresión. Las personas afectadas experimentan una intensa presión emocional debido al acoso en línea, amenazas y la posible pérdida de reputación o empleo. Este constante escrutinio público puede manifestarse en síntomas como insomnio y pensamientos suicidas.
El politólogo y sociólogo Leandro Bruni señala que la cultura de la cancelación ha existido históricamente, pero la velocidad y masividad de su difusión se han amplificado con las nuevas tecnologías. Esta dinámica puede llevar a la polarización y al extremismo, aumentando la ansiedad social y la sensación de aislamiento entre los jóvenes, quienes temen ser juzgados y excluidos por sus opiniones o acciones.
Consecuencias en la autoestima y las relaciones sociales
La exposición a la cancelación pública puede afectar profundamente la autoestima de los jóvenes. Ser vilipendiado públicamente genera sentimientos de vergüenza, culpa e inutilidad, llevando a una rumiación constante y a la pérdida de confianza en sí mismos. Además, la cultura de la cancelación puede fomentar la polarización y el extremismo en nuestras sociedades.
El hecho de etiquetar a alguien como "cancelado" puede aumentar el odio y la hostilidad entre diferentes grupos, creando barreras infranqueables para el diálogo y la comprensión mutua. Esto puede llevar a un aumento en la ansiedad social y una sensación de aislamiento, ya que las personas temen ser juzgadas y excluidas por sus opiniones o acciones.
Para mitigar estos efectos, es esencial fomentar una cultura de diálogo y comprensión. Promover la empatía y el respeto por diferentes perspectivas puede ayudar a reducir la incidencia de la cancelación y sus consecuencias negativas. Además, brindar apoyo psicológico a los jóvenes afectados y educar sobre el uso responsable de las redes sociales son pasos fundamentales para proteger su salud mental.
En conclusión, aunque la cultura de la cancelación puede surgir con la intención de promover la justicia social, es crucial reconocer y abordar sus efectos perjudiciales en la salud mental de los jóvenes. Fomentar entornos de comunicación abierta y apoyo emocional es vital para contrarrestar las consecuencias negativas de este fenómeno en la juventud actual.
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