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Estrategias para aprender a gestionar nuestras emociones

  • Foto del escritor: Redacción Qhali
    Redacción Qhali
  • hace 6 horas
  • 3 Min. de lectura
  • Las emociones no se controlan, se comprenden. Solo cuando las entendemos, podemos gestionarlas de manera saludable.

Control de emociones
Foto: Andina


En un contexto de estrés constante y sobreinformación, la gestión de las emociones se ha vuelto esencial para la salud mental. Según la OMS, una de cada ocho personas en el mundo sufre trastornos como ansiedad o depresión, y en Perú, el Ministerio de Salud reporta un aumento del 35% en consultas emocionales tras la pandemia. Además, el INEI revela que el 40% de los peruanos ha experimentado altos niveles de estrés y más del 60% admite no saber manejar sus emociones adecuadamente. Frente a esta realidad, aprender a identificar, regular y expresar lo que sentimos es clave para el bienestar individual y colectivo.


Las emociones no son ni buenas ni malas, pero cumplen un papel clave en nuestra adaptación a distintas situaciones. De hecho, han sido fundamentales en la evolución humana.


“Las emociones nos han ayudado muchas veces a tener esa oportunidad de evolucionar por encima de otras especies”, explica el Lic. Marco Huamán Villegas, coordinador del Servicio de Consejería Psicológica de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

Sin embargo, no siempre sabemos manejarlas de la mejor manera. Según el especialista, el autoconocimiento es clave para lograrlo. “Si uno es consciente de ciertas debilidades personales, tiene que saber cuidarse en el entorno”, señala.


¿Por qué es importante entender nuestras emociones?


Las emociones no solo determinan cómo nos sentimos, sino también cómo pensamos y actuamos ante distintas situaciones. En psicología, se describen como experiencias complejas que involucran respuestas fisiológicas, cognitivas y conductuales. Son nuestro mecanismo natural para procesar lo que ocurre a nuestro alrededor.


Saber gestionar las emociones trae consigo múltiples beneficios:


  • A nivel personal: Mayor autoestima, reducción del estrés, mejor comunicación y más satisfacción con la vida.

  • En el ámbito profesional: Más productividad, liderazgo efectivo y mejor capacidad para resolver conflictos.

  • En la salud: Menos estrés, fortalecimiento del sistema inmunológico y hábitos más saludables.


Estrategias para identificar y controlar las emociones


1. Desarrolla el autoconocimiento: La clave para manejar nuestras emociones es, primero, aprender a identificarlas. Pregúntate: ¿qué estoy sintiendo? ¿Por qué me siento así? ¿Cómo afecta esto mi comportamiento? Comprender el origen de nuestras emociones nos ayuda a responder de forma más consciente en lugar de dejarnos llevar por impulsos.


2. Técnicas para manejar las emociones negativas:


  • Respiración profunda: Una herramienta sencilla pero poderosa para calmar la mente y el cuerpo. Inhala profundamente, mantén el aire unos segundos y exhala lentamente. Repite el proceso hasta sentirte más relajado.

  • Reestructuración cognitiva: Se trata de cambiar los pensamientos negativos o irracionales por otros más realistas y positivos. Por ejemplo, en lugar de pensar "esto va a salir mal", intenta decirte "haré lo mejor posible y veré qué sucede".

  • Parada de pensamiento: Cuando un pensamiento negativo se repite constantemente en tu mente, cambia tu enfoque. Muévete, haz una pequeña actividad o concéntrate en tu entorno. Esto ayuda a evitar que las emociones negativas tomen el control.


3. Potencia tu inteligencia emocional:


  • Autoafirmaciones positivas: Repetir frases como "soy capaz", "puedo manejar esto" o "valgo mucho" puede fortalecer la autoestima y la confianza en uno mismo.

  • Empatía y escucha activa: Comprender y conectar con los sentimientos de los demás mejora nuestras relaciones y nos ayuda a gestionar mejor nuestras propias emociones.


4. Estrategias a largo plazo para un mejor equilibrio emocional:


  • Meditación y mindfulness: Practicar la atención plena permite observar nuestras emociones sin juzgarlas, reduciendo el impacto del estrés y la ansiedad.

  • Ejercicio físico y hábitos saludables: Mantenerse activo no solo mejora el cuerpo, sino también la mente. Una alimentación balanceada y un buen descanso también son claves para un estado emocional estable.

  • Sueño reparador: Dormir entre 7 y 8 horas al día es fundamental para regular nuestras emociones y evitar la irritabilidad o el agotamiento emocional.


¿Cuándo buscar ayuda profesional?


A veces, controlar las emociones por cuenta propia puede ser complicado. Si sientes que el estrés, la ansiedad o la tristeza te abruman de manera constante, acudir a un profesional puede marcar la diferencia. La terapia psicológica ofrece herramientas personalizadas para gestionar mejor nuestras emociones y enfrentar los desafíos de la vida con mayor claridad.


Manejar las emociones no es cuestión de evitarlas, sino de entenderlas y darles el espacio que merecen. Con práctica y paciencia, podemos mejorar nuestra relación con nuestras emociones y, en consecuencia, con el mundo que nos rodea.

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