Cómo identificar y gestionar los pensamientos intrusivos
- Deborah Astengo
- 10 mar
- 2 Min. de lectura
Aprender a reconocerlos y manejarlos es clave para una mejor salud mental.
Foto: Freepik
Todos hemos experimentado alguna vez pensamientos que surgen de manera repentina y nos causan incomodidad, miedo o preocupación. Estos pensamientos, conocidos como intrusivos, no reflejan nuestra verdadera intención ni personalidad, pero pueden generar gran malestar si no sabemos cómo manejarlos.
La psicóloga Shirley Gómez, especialista en salud mental, explica: “Los pensamientos intrusivos suelen estar relacionados con preocupaciones irreales, miedos irracionales o inseguridades. Aunque es natural que surjan, lo importante es no identificarnos con ellos ni dejar que nos definan”.
¿Cómo identificarlos?
Según la Asociación Americana de Psicología (APA), los pensamientos intrusivos suelen presentarse de manera repetitiva y tienden a ser negativos. Pueden involucrar escenarios catastróficos, autocríticas excesivas o temores infundados sobre nuestra seguridad o la de nuestros seres queridos.
Para identificar los pensamientos negativos, es esencial prestar atención a tres aspectos clave. Primero, su contenido: si se trata de pensamientos que generan culpa, miedo o ansiedad sin una razón clara. Segundo, su persistencia: si estos pensamientos aparecen de manera recurrente y parecen fuera de lugar. Y tercero, su impacto: si interfieren con tus actividades diarias o te dificultan concentrarte, es una señal de que están afectando tu bienestar.
5 Estrategias para gestionar los pensamientos intrusivos
Aceptar su presencia: “Es normal que la mente produzca este tipo de pensamientos. Lo importante es no luchar contra ellos ni intentar suprimirlos, ya que esto puede intensificar su aparición”, recomienda Gómez.
Cuestionar su validez: Pregúntate si hay evidencia real que respalde esos pensamientos o si están basados en suposiciones y temores.
Practicar la atención plena (mindfulness): Esta técnica ayuda a observar los pensamientos sin juzgarlos, lo que permite reducir su carga emocional.
Hablar con un profesional: Si los pensamientos intrusivos afectan significativamente tu vida, acudir a un psicólogo puede marcar la diferencia. “Un terapeuta puede enseñarte técnicas como la reestructuración cognitiva o la terapia de aceptación y compromiso (ACT) para manejarlos de forma efectiva”, asegura la especialista.
Cuidar tu salud mental: Actividades como el ejercicio, mantener una rutina regular de sueño y cultivar relaciones saludables pueden fortalecer tu resiliencia ante pensamientos no deseados.
Recuerda, los pensamientos intrusivos no son más que eso: pensamientos. Aprender a gestionarlos no solo mejora tu bienestar emocional, sino que también te ayuda a vivir con mayor tranquilidad.
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