Inteligencia emocional: ¿Cómo puede mejorar tu bienestar diario?
- Deborah Astengo
- 28 feb
- 2 Min. de lectura
La inteligencia emocional no solo transforma la manera en que nos relacionamos con los demás, sino que también impacta directamente en nuestra salud mental y física.

La inteligencia emocional (IE) es una habilidad que ha ganado reconocimiento en los últimos años por su impacto en diversas áreas de nuestra vida. Daniel Goleman, psicólogo y autor del libro "Inteligencia emocional", define esta capacidad como “la habilidad para reconocer, entender y gestionar nuestras propias emociones, así como las emociones de los demás”. Pero, ¿cómo puede esta habilidad influir en nuestro bienestar diario?
Desarrollar la inteligencia emocional nos ayuda a manejar mejor el estrés, la ansiedad y otros desafíos emocionales. "Cuando aprendemos a identificar nuestras emociones y canalizarlas de manera saludable, reducimos el impacto negativo que estas pueden tener en nuestra salud mental", explica Shirley Gómez, psicóloga especialista en bienestar emocional.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aprender a gestionar el estrés y las emociones negativas es clave para prevenir trastornos como la depresión, que afecta a más de 280 millones de personas en el mundo.
La IE también es fundamental para construir relaciones saludables. "La empática comprensión de las emociones ajenas nos permite conectar de una forma más genuina y evitar conflictos innecesarios", destaca Zulita Dioses, psicóloga especialista en relaciones humanas. Además, personas con mayor inteligencia emocional tienden a resolver conflictos de manera pacífica y efectiva, lo que contribuye a un entorno social más armónico.
El manejo de emociones no solo repercute en el ámbito mental, sino también en el físico. Estudios del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) indican que una mejor regulación emocional puede disminuir los niveles de cortisol, conocido como la hormona del estrés, y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Consejos para desarrollar la inteligencia emocional
Practicar la autoconciencia es un primer paso clave. Dedica tiempo a reflexionar sobre tus emociones y sus posibles desencadenantes. También, técnicas como la meditación y la respiración consciente pueden ser herramientas efectivas. "La IE es una habilidad que se desarrolla con práctica constante y un compromiso con el autoconocimiento", asegura Gómez.
Además, buscar apoyo profesional puede ser una excelente opción. Un terapeuta o coach emocional puede guiarte en el proceso de entender y gestionar tus emociones de manera más efectiva.
Incorporar la inteligencia emocional en nuestra vida diaria es una inversión en nuestra salud y bienestar integral. Al aprender a manejar nuestras emociones, no solo nos sentimos más en control de nuestra vida, sino que también construimos relaciones más sólidas y reducimos los riesgos para nuestra salud física. Es un recordatorio de que, en el camino hacia una vida plena, nuestras emociones pueden ser nuestras mejores aliadas.
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