Día Mundial de la Obesidad: Un llamado a la acción contra la epidemia del sobrepeso
- Redacción Qhali
- 5 mar
- 3 Min. de lectura
Las tasas de obesidad han aumentado drásticamente en las últimas décadas, afectando a personas de todas las edades y grupos sociales. Es urgente tomar medidas para frenar esta crisis de salud global.

Desde 2020, cada 4 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Obesidad, una fecha clave para concientizar sobre la importancia de mantener una alimentación saludable, prevenir el exceso de peso y combatir el estigma hacia las personas con obesidad.
El objetivo de esta fecha es promover cambios positivos en la alimentación y el estilo de vida, enfrentando las dietas altas en grasas y azúcares y fomentando soluciones para ayudar a las personas a mantener un peso saludable y revertir la obesidad.
El exceso de alimentos ricos en calorías, grasas y azúcares, junto con la falta de ejercicio, son las principales causas de esta condición. Sin embargo, existen otros factores que pueden influir en su aparición, como el estrés, la falta de sueño y los desequilibrios hormonales. La genética también juega un papel clave, ya que algunas personas tienen una mayor predisposición a acumular peso.
¿Qué es la obesidad?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la obesidad como una acumulación excesiva o anormal de grasa corporal que puede ser perjudicial para la salud. Se trata de una enfermedad crónica y metabólica, relacionada con un mayor riesgo de desarrollar otras afecciones.
Según la OMS, en 2016, más de 650 millones de adultos en el mundo sufrían de obesidad, lo que representaba el 13 % de la población adulta global.
Causas de la obesidad
Si bien la obesidad suele deberse a una ingesta calórica excesiva y a la falta de actividad física, existen múltiples factores que contribuyen a su desarrollo:
Genética: La genética influye en: La distribución de la grasa corporal, la forma en que el cuerpo procesa y transforma los alimentos en energía, la regulación del apetito y la quema de calorías durante la actividad física.
Entorno: Factores como el estilo de vida familiar, el entorno social, el lugar de residencia y la situación económica pueden influir en los hábitos alimenticios y el nivel de actividad física.
Alimentación desequilibrada: El consumo excesivo de comidas rápidas, porciones grandes y la falta de frutas y verduras generan un impacto negativo en la salud y aumentan el riesgo de obesidad.
Sedentarismo: La falta de ejercicio y el tiempo prolongado frente a pantallas provocan debilidad muscular y acumulación de grasa corporal.
Causas médicas: Algunas enfermedades pueden favorecer el aumento de peso, como: Hipotiroidismo, Síndrome de Cushing, Síndrome de Prader-Willi, Síndrome de ovario poliquístico (SOP) y la Artritis, que limita el movimiento y la actividad física.
Medicamentos: Algunos fármacos pueden contribuir al aumento de peso, como los antidepresivos, antipsicóticos, anticonvulsivos, betabloqueantes y esteroides.
Edad: La obesidad puede presentarse en cualquier etapa de la vida, pero su prevalencia aumenta con la edad debido a cambios hormonales y a un estilo de vida más sedentario.
Dejar de fumar: Al dejar de fumar, muchas personas reemplazan el hábito con la comida para manejar la ansiedad, lo que puede ralentizar el metabolismo y favorecer el aumento de peso.
Sueño: Dormir demasiado o no dormir lo suficiente puede alterar las hormonas que regulan el apetito, aumentando las ganas de comer alimentos calóricos.
Estrés y ansiedad: El estrés crónico y los niveles elevados de cortisol pueden desencadenar antojos y llevar a la ingesta excesiva de alimentos poco saludables.
Consecuencias de la obesidad
La obesidad disminuye la calidad de vida y aumenta el riesgo de desarrollar diversas enfermedades, como:
Enfermedades cardiovasculares
Diabetes tipo 2.
Algunos tipos de cáncer.
Problemas articulares.
Trastornos digestivos.
Apnea del sueño.
¿Es posible prevenir la obesidad?
Lo más recomendable es pedir ayuda psicológica o ayuda psiquiátrica para poder controlar y sobrellevar la obesidad.
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