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Depresión post-fiestas: ¿cómo volver a la rutina sin sentirnos abrumados?

  • Foto del escritor: Deborah Astengo
    Deborah Astengo
  • 3 ene
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 7 ene

  • El regreso a la rutina después de las fiestas puede ser un desafío emocional. Aprende cómo gestionar la tristeza post-fiestas y encuentra equilibrio para comenzar el año con calma.

Regresar a la rutina luego de fiestas. Foto: Difusión.



La llegada de un nuevo año trae consigo una mezcla de emociones. Mientras algunos sienten renovación y energía para enfrentar nuevos retos, otros experimentan un vacío emocional, conocido como la "depresión post-fiestas". Este sentimiento puede surgir tras la intensidad de la temporada navideña, marcada por reuniones, celebraciones y expectativas, lo que deja a muchos lidiando con una sensación de desconexión o tristeza.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en un episodio depresivo, la persona experimenta un estado de ánimo deprimido (tristeza, irritabilidad, sensación de vacío) o una pérdida del placer o del interés por actividades.


¿Cómo volver a la rutina sin sentirnos abrumados?


La psicóloga clínica Angela Alvarez, graduada de la UPC, explica: “Es importante entender que la transición de un periodo tan cargado emocionalmente como las fiestas hacia la rutina diaria puede generar un impacto en nuestro estado de ánimo. La clave está en no presionarnos por sentirnos productivos o felices de inmediato; el autocuidado y la paciencia son esenciales”.


A continuación, Alvarez comparte tres consejos para volver a la rutina sin sentirnos abrumados:


  1. Acepta tus emociones: Es natural sentir tristeza o nostalgia tras un periodo de alegría y conexión social. Reconoce estas emociones sin juzgarte. Practicar la autocompasión y darte permiso para procesar tus sentimientos puede marcar una gran diferencia.

  2. Establece una rutina gradual: No intentes hacer todo de golpe. Retomar tus actividades cotidianas de manera progresiva te permitirá adaptarte mejor. Por ejemplo, prioriza las tareas esenciales y deja espacio para actividades que disfrutes.

  3. Conecta con tus objetivos personales: En lugar de obsesionarte con cumplir metas grandes o resoluciones estrictas, enfócate en pequeños pasos diarios que te acerquen a tus objetivos. Este enfoque no solo reduce la presión, sino que también te da una sensación de logro constante.


Recordemos siempre que la vida, con el año nuevo, cambia de a pocos cuando elegimos y tomamos el camino que nos hace mejor para nosotros. Sin pensar en las expectativas que nos imponen la sociedad, los familiares o los amigos, debemos seguir siempre con nuestra vida con calma. El cambio se construye día a día. Prioriza tu bienestar y avanza a tu propio ritmo, porque el verdadero progreso nace del equilibrio interior.

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