La migraña y la ciencia: De un sufrimiento sin alivio a un tratamiento esperanzador
- Redacción Qhali
- 17 mar
- 4 Min. de lectura
Si bien existen medicamentos para prevenir o aliviar los ataques de migraña, estos solo son eficaces para algunas personas.

Durante siglos, la migraña fue vista como un sufrimiento sin alivio. En el antiguo Egipto, los médicos ataban cocodrilos de arcilla a la cabeza de los pacientes y rezaban. En el siglo XVII, los cirujanos incluso perforaban cráneos. Es más, aunque el siglo pasado trajo tratamientos más eficaces, estos no funcionaron para todas las personas que padecen migraña.
Hoy, la situación parece tomar otro rumbo. Según Diana Krause, neurofarmacóloga de la Universidad de California, la migraña se considera una enfermedad potencialmente tratable y manejable gracias a la ciencia.
La migraña: una enfermedad y no una debilidad
Arne May, neurólogo del Centro Médico Universitario de Hamburgo-Eppendorf en Alemania, empezó a investigar las migrañas en los años 90, cuando se creía que eran un problema psicológico. Esto llevaba a que muchas personas con migraña fueran estigmatizadas y juzgadas.
“Nadie creía a las personas con migraña; se pensaba que no querían trabajar. Pero en esos mismos años 90, los investigadores notaron que durante los ataques de esta enfermedad se activaban regiones del cerebro. Desde entonces, se pudo confirmar que la migraña es una enfermedad biológica”, explicó May.

Esa visión estigmatizante de la migraña ya no es común, coincide Krause. La mayoría de los médicos ha dejado atrás esa idea. Sin embargo, aún persiste la creencia de que la migraña es solo un dolor de cabeza, pero más intenso, lo que ha provocado serios inconvenientes para encontrar un tratamiento universal.
Un alivio a los síntomas, aunque no para todos
Y es que las investigaciones sobre los dolores de cabeza comunes, y no los asociados a las migrañas, permitieron hallar un tratamiento para la enfermedad.
“Se han diseñado medicamentos Gepant y algunos anticuerpos monoclonales para bloquear la actividad del péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP). Estos medicamentos provienen de décadas de estudios sobre el papel del CGRP en el dolor de cabeza y es una verdadera historia de éxito”, afirma Peter Goadsby, neurólogo del King’s College de Londres, pionero en esta investigación junto con Lars Edvinsson, neurocientífico de la Universidad de Lund, Suecia.
Sin embargo, existen limitaciones. Los bloqueadores del CGRP funcionan solo en una de cada cinco personas y se enfocan en mitigar el dolor de cabeza. De esta manera, en el caso de las personas que responden a estos medicamentos, se siguen experimentando aún otros síntomas de la migraña, como las náuseas, etc.
En busca de un tratamiento para todos
“Creo que el campo necesita un cambio radical en su enfoque para descubrir nuevos mecanismos de la migraña. Nos estamos concentrando demasiado en verla solo como una enfermedad de dolor de cabeza. La mayoría piensa únicamente en el CGRP, pero este no es la única respuesta. El verdadero problema es que los científicos aún no comprenden completamente cómo ocurre un ataque de migraña en el cerebro”, sostiene Arne May.

El hipotálamo podría ser clave en la migraña, según avances recientes. Esta región del cerebro, vinculada al sistema límbico, parece estar en el centro de la enfermedad. Estudios que escanearon cerebros de personas con migraña durante semanas mostraron que la conexión entre el hipotálamo y otras áreas aumentaba justo antes de un ataque. Sin embargo, Goadsby señala que aún falta determinar con precisión qué regiones forman parte de estas conexiones y el orden exacto en que se activan durante un ataque.
Esperanzas
Aunque el progreso en la comprensión de la migraña ha sido complicado, las cosas están cambiando. Richard Lipton, neurólogo del Albert Einstein College of Medicine en Nueva York, busca desarrollar medidas clínicas para la migraña más allá del dolor de cabeza.
“La investigación sobre la migraña ha avanzado mucho en los últimos cinco años, especialmente con los bloqueadores del CGRP, que cambian la vida. Sin embargo, hasta que los investigadores descubran su origen, la migraña seguirá afectando a mil millones de personas en el mundo”, concluyó May.
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