El alcohol y la depresión: Un círculo vicioso que aumenta la dependencia
- Redacción Qhali
- 14 mar
- 2 Min. de lectura
Un estudio reciente revela que las personas con trastorno por consumo de alcohol y depresión experimentan mayor placer al beber, lo que dificulta su recuperación.

Una investigación publicada en 2024 por la Universidad de Chicago, en colaboración con el Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y el Alcoholismo (NIAAA), ha descubierto que las personas con trastorno por consumo de alcohol (AUD) y depresión experimentan niveles más altos de placer al beber, lo que refuerza su dependencia y complica su tratamiento. Este hallazgo subraya la necesidad de abordar ambas condiciones de manera integrada.
El vínculo entre el alcohol y la depresión
El estudio, que analizó a más de 300 participantes con diagnóstico dual de AUD y depresión, encontró que estas personas reportaron un 30% más de placer subjetivo al consumir alcohol en comparación con aquellos que solo tenían AUD.
Según los investigadores, este fenómeno se debe a que el alcohol activa los sistemas de recompensa cerebrales de manera más intensa en individuos con depresión, lo que refuerza el ciclo de consumo.
La Dra. Emily Carter, autora principal del estudio, explicó: "El alcohol proporciona una sensación temporal de alivio a las personas con depresión, pero este efecto es engañoso. A largo plazo, el consumo excesivo empeora los síntomas depresivos y aumenta el riesgo de dependencia".
Consecuencias del consumo a largo plazo
El consumo de alcohol en personas con depresión no solo agrava su condición mental, sino que también aumenta el riesgo de desarrollar otros problemas de salud. Entre las consecuencias más graves se incluyen:
Mayor probabilidad de intentos de suicidio.
Deterioro cognitivo acelerado.
Desarrollo de enfermedades hepáticas y cardiovasculares.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el alcohol es responsable de más del 5% de las muertes anuales a nivel mundial, y su impacto es aún mayor en poblaciones con trastornos mentales.
La clave para la recuperación
Los expertos enfatizan la importancia de tratar el AUD y la depresión de manera simultánea. Un enfoque integrado que combine terapia cognitivo-conductual (TCC), medicación y apoyo psicosocial ha demostrado ser efectivo.
Un estudio publicado en The Lancet Psychiatry en 2023 respalda esta estrategia, señalando que los pacientes que reciben tratamiento dual tienen un 40% más de probabilidades de mantener la abstinencia a largo plazo.
Además, organizaciones como la Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales (NAMI) recomiendan:
Evitar el estigma asociado a estas condiciones.
Fomentar el acceso a servicios de salud mental.
Promover campañas de concientización sobre los riesgos del alcohol.
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