El duelo: Un proceso necesario para sanar y encontrar un significado a la pérdida
- Elizabeth Espinoza
- 13 feb
- 3 Min. de lectura
Afrontar el duelo implica transitar por distintas etapas emocionales, permitiendo la adaptación y el crecimiento personal tras una pérdida.

La pandemia arrasó lamentablemente con la vida de 180 mil peruanos, según cifras del poder ejecutivo. Para superar una pérdida muchos profesionales de la salud tratan a través de una terapia de duelo y con un enfoque terapéutico enfocados a ayudar a las personas a afrontar su pérdida de una manera más serena.
Con el único objetivo de escuchar, acompañar y enseñar a reconocer tus sentimientos y pensamientos experimentados tras la pérdida de un elemento fundamental en tu vida, sin impedir continuar con tus rutinas diarias.
La terapia de duelo contribuye a aprender a vivir aceptando que tu ser querido ya no se encuentra de manera física.
¿Qué es el duelo?
Es un proceso psicológico al que nos enfrentamos tras una pérdida. Las pérdidas no siempre son físicas, estas pueden tener un carácter abstracto, por ejemplo las personas pasamos por un proceso de duelo cuando terminamos con nuestra pareja, cuando nos despiden de nuestro lugar de trabajo, cuando perdemos la movilidad de una parte de nuestro cuerpo, cuando abandonamos el lugar donde vivimos, cuando perdemos a nuestras mascotas.
El duelo por muerte es el tipo más relevante y cada persona puede experimentar diferentes síntomas emocionales y físicos como: miedo, ansiedad, frustración, shock emocional, culpa, confusión, depresión, etc.
Fases o etapas del duelo
Elisabeth Kübler-Ross psiquiatra suiza nos deja cinco fases del duelo donde ella experimentó realizando un trabajo de investigación en la Universidad de Chicago.
Cada proceso, como cada persona, es único.
Negación: Reacción que se experimenta de forma habitual, después de una pérdida. Se puede llegar a manifestar de diferentes expresiones, como un estado de shock, negación de la perdida "Aún no creo que sea verdad", "Es como si fuera una pesadilla", asimismo muchas personas toman actitudes al actuar "como si no hubiera pasado nada".
Ira: Al pasar la negación se activan sentimientos de frustración y de impotencia, que incluso se pueden atribuir a culpar a terceras personas, incluso a uno mismo tras una pérdida irreparable. Muchas veces las personas se quedan atrapadas en una reclamación constante que se ciegan a despedirse adecuadamente del objeto amado.
Negociación: En esta fase se empieza a explorar que cosas realizar para superar o revertir la situación. Por ejemplo: cuando se es diagnosticado con una enfermedad grave, uno busca por sus propios medios opciones de tratamiento, aunque este no tenga una cura posible, asi mismo cuando se opta por comportarse de cierta manera al querer recuperar una relación rota.
Depresión: Con el paso del tiempo, la persona asume la realidad de la pérdida, lo cual puede traer consigo sentimiento de tristeza y de desesperanza, emocionalmente hablando la ausencia se trasforma en nostalgia, pena, aislamiento social, pérdida de interés. Si no hablamos de algo patológico, solo con el dolor que se siente de la pérdida podemos continuar viviendo a pesar de ello.
Aceptación: Pasando las fases de negación, ira, negociación y depresón, llegamos a un estado de calma asociado a comprender la muerte y otras pérdidas son fenómenos inheretes de la vida.
Una herida que acaba cicatrizando, lo que no implica dejar de recordar, sino poder seguir viviendo con ello.
Todo duelo es un proceso personal, muchas culturas han aprendido a canalizar el dolor a través de lazos comunitarios como el dialogar el dolor con los demás, y con elaboraciones simbólicas en donde se le da sentido trascendente a la pérdida.

Cuándo pedir ayuda especializada
Cuando el dolor se convierte en algo patológico, que desencadena cuadros depresivos intensos, conductas de huida asociadas al consumo de sustancias como alcohol o drogas, reaparición de una pérdida no resuelta en el pasado, presencia de alucinaciones fantasiosas con el ser querido buscando la muerte ya sea de forma pasiva o activa.
Si el duelo se complica, es fundamental pedir ayuda a nuestro entorno, si es necesario buscar ayuda de un profesional de la salud mental.
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