El secreto para vivir más y mejor: el impacto del ejercicio en la longevidad
- Redacción Qhali
- 3 feb
- 3 Min. de lectura
El ejercicio y la expectativa de vida en la vejez están ligados estrechamente. Descubre las claves para una longevidad saludable.

Rosario es una señora de 79 años que siempre ha tenido una vida muy activa, llena de deporte y actividad física. Desde que tiene 8 años de edad ha practicado diferentes deportes y ahora no es la excepción, ya que teniendo esa edad se levanta todos los días a las 7 de la mañana para entrenar con un personal trainer. Cuando va a la playa, aprovecha y hace ski acuático, un deporte que nadie imaginaría que una mujer de esa edad podría hacer. Su estilo de vida es ajetreado, sin embargio, gracias al deporte, ha podido continuar sin ningún tipo de enfermedad crónica. Todo ello demuestra que no dejar de realizar actividad física puede hacernos vivir más.
El impacto del ejercicio en la longevidad
Vivir más y mejor no es solo cuestión de genética, sino también de hábitos. La ciencia confirma que el ejercicio regular no solo mejora la calidad de vida, sino que también puede aumentar la longevidad hasta en 3 años en comparación a las personas sedentrias, según una investigación de JAMA Network Open. Vivir más y mejor depende en gran medida de nuestros hábitos diarios, y la actividad física se ha consolidado como una de las estrategias más efectivas para prolongar la vida.
¿Cómo influye el ejercicio en la longevidad?
El envejecimiento es un proceso natural, pero la actividad física puede jugar un papel crucial en la calidad y duración de vida de los adultos mayores. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y deterioro cognitivo.
Además, investigaciones de Harvard y la American Psychological Association destacan que el ejercicio fortalece huesos y músculos, previene caídas en adultos mayores y combate la ansiedad y la depresión. En un mundo donde la longevidad es clave, el deporte se posiciona como la mejor inversión para un envejecimiento saludable.
Estos hallazgos refuerzan la importancia del ejercicio en la promoción de una vejez activa y saludable.
Beneficios del ejercicio en la tercera edad
La actividad física regular ofrece numerosos beneficios para la salud de las personas mayores, según diversas instituciones de salud reconocidas:
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan realizar ejercicio, ya que esta práctica ayuda a mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares, la salud ósea y funcional, y reduce el riesgo de enfermedades no transmisibles, depresión y deterioro cognitivo.
Por su parte, el Ministerio de Salud (Minsa), enfatiza que la actividad física en la tercera edad contribuye a mantener la autonomía, previene enfermedades crónicas y mejora la calidad de vida. Además, promueve la participación en programas comunitarios de ejercicio adaptados a las necesidades de los adultos mayores.
Además, actividades como los ejercicios acuáticos pueden mejorar la salud cardíaca, reducir el estrés y aumentar la resistencia y la fuerza muscular.
Tipos de ejercicio recomendados
Para obtener los beneficios del ejercicio, es importante seleccionar actividades adecuadas a la edad y condición física de cada persona. La OMS y el National Institute on Aging recomiendan los siguientes tipos de ejercicio para los adultos mayores:
Ejercicio aeróbico: Caminar, nadar o montar bicicleta mejora la salud cardiovascular y la resistencia física, el aqua gym es una opción para movilizar los músculos de la espalda.
Entrenamiento de fuerza: Levantamiento de pesas ligeras o ejercicios de resistencia fortalecen los músculos y previenen la sarcopenia (pérdida de masa muscular relacionada con la edad).
Ejercicios de equilibrio y flexibilidad: Yoga y tai chi ayudan a mejorar la movilidad y reducir el riesgo de caídas.
Incluir estos ejercicios en la rutina semanal no solo prolonga la vida, sino que también mejora la calidad de la misma, permitiendo a los adultos mayores mantener su independencia y funcionalidad.
¿La clave para la longevidad?
La relación entre ejercicio y longevidad es clara: mantenerse físicamente activo no solo extiende la vida, sino que también garantiza una vejez más saludable y plena. Con el respaldo de organizaciones como la OMS y estudios científicos de prestigio, la actividad física se consolida como una herramienta clave para el bienestar en la tercera edad.
En definitiva, adoptar hábitos activos desde una edad temprana y mantenerlos en la vejez puede marcar la diferencia entre una vida limitada y una vida llena de vitalidad.
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