top of page

El espacio que ocupamos en el mundo

  • Foto del escritor: Lorena Said
    Lorena Said
  • 27 ene
  • 2 Min. de lectura
  • Una reflexión para entender por qué a veces sentimos que no encajamos en este mundo.

reflexionar
Foto: Unsplash

A veces nos sentimos fuera de lugar, como si no encajáramos en los estudios, el trabajo, o la sociedad. La mente tiende a asociar esta sensación con el fracaso, pero ¿sabías que no necesitas mucho más que estar presente para “encajar”? Imagina por un momento que tu cuerpo es como una pieza en un rompecabezas universal. Y, sorpresa, ya encajas. Simplemente por existir, ya tienes tu espacio.

 

No estoy hablando de ocupar espacio como si estuvieras invadiendo un lugar ajeno. Hablo de cómo la masa, en términos físicos, se refiere a ese volumen que ocupamos.

 

"El espacio que ocupamos en el mundo": Un poco de teoría:

 

Desde el punto de vista de la física, un objeto o ser vivo ocupa un volumen determinado en el espacio. En el caso de los seres humanos, la masa de nuestro cuerpo se distribuye en un volumen tridimensional. La masa es una medida de la cantidad de materia que tenemos, y el volumen es el espacio que esa materia ocupa en el universo. No es necesario tener una perfección matemática ni una alineación con estándares sociales; simplemente, al tener cuerpo, ya estamos ocupando un lugar en el espacio.

 

Así como una pelota ocupa cierto volumen en el aire, nosotros, con nuestra maravillosa complejidad, ocupamos un lugar en el mundo. En otras palabras, tener cuerpo significa que, literalmente, ya tienes un lugar al que perteneces.

 

¿Te suena un poco raro? Tranquilo, es algo filosófico, pero también práctico. Si el cuerpo es la casa del alma, como decían los antiguos, eso significa que cada uno de nosotros siempre está "en casa". ¡Así que ya encajas, no te preocupes por eso!

 

Lo interesante es que tu “casa” interna no tiene que ser igual a la de nadie más. Puede ser una mansión llena de orden y disciplina, o tal vez un lugar más liberal, sin tantas reglas, donde la creatividad fluye sin freno. A veces, tu casa interna puede estar llena de risas y alegría, o tal vez un poco de tristeza y rabia, como una casa con muchas emociones a flor de piel. Y eso está bien.

 

Tu "casa" es flexible, puede cambiar de temática cuando tú lo desees. Hoy puede ser una casa inspiradora, llena de sueños y esperanzas. Mañana, quizás se convierta en una casa un poco desordenada, una especie de “Halloween interior” con sombras y misterios. O tal vez es Navidad, llena de luces y risas. Pero lo mejor de todo es que es tu casa, y puedes ordenarla o desordenarla cuantas veces quieras. Si alguna vez necesitas un cambio de aires, puedes pintar las paredes de un nuevo color, reconfigurar los muebles o incluso hacer una reforma completa.

 

Lo importante es recordar que, al final, siempre tienes un lugar. No importa lo que digan los demás o lo que pase en el mundo. Tú ocupas tu espacio, y eso ya es suficiente para “encajar”.

Comments


bottom of page