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¿El pollo se lava o no? Cuidado con la salmonella

  • Foto del escritor: Redacción Qhali
    Redacción Qhali
  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura
  • Un estudio reciente revela los riesgos de la salmonella en el pollo y cómo su manejo inadecuado puede provocar brotes. Descubre las claves para prevenir infecciones y garantizar una alimentación segura.

¿El pollo se lava o no? Cuidado con la salmonella
Foto: Unsplash

El pollo es una de las proteínas más consumidas en el mundo, pero también es un vehículo común de Salmonella, una bacteria peligrosa que causa miles de infecciones anuales. Investigaciones recientes destacan la importancia de manipular, cocinar y almacenar correctamente este alimento para evitar riesgos a la salud.


El pollo y la Salmonella: un problema global


Según un estudio publicado en Biología y Sociedad (2023), la Salmonella es una de las principales causas de enfermedades transmitidas por alimentos, y el pollo crudo es uno de sus principales reservorios. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año se registran más de 90 millones de casos de salmonelosis en el mundo, muchos vinculados al consumo de aves mal cocidas.


Datos clave:

- 80% de las infecciones por Salmonella están relacionadas con alimentos contaminados (OMS, 2023).

- El pollo puede portar bacterias como Salmonella enteritidis y Salmonella typhimurium, resistentes a antibióticos (CDC, 2023).


¿Cómo se contamina el pollo?

La contaminación puede ocurrir en cualquier etapa de la cadena de producción:


  • Granjas: Condiciones de hacinamiento y falta de higiene favorecen la propagación.

  • Procesamiento: Contacto con superficies contaminadas durante el sacrificio.

  • Transporte y almacenamiento: Temperaturas inadecuadas permiten la multiplicación bacteriana.


Un informe de la FAO (2023) advierte que el 70% de los pollos analizados en mercados presentan trazas de Salmonella.


Medidas clave para prevenir infecciones


Para reducir el riesgo, expertos recomiendan:


  • ¡No lavarlo!: El agua solo favorece la dispersión de las bacterias.

  • Cocción completa: El pollo debe alcanzar 75°C en su interior para matar bacterias.

  • Evitar contaminación cruzada: Usar tablas y utensilios separados para carnes crudas.

  • Refrigeración adecuada: Conservar a menos de 4°C y no descongelar a temperatura ambiente.

  • Lavado de manos: Fundamental antes y después de manipular pollo crudo.


La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) insiste en que estas prácticas reducen hasta un 50% los casos de intoxicación.


Mientras el consumo de pollo siga en aumento, la educación sobre seguridad alimentaria es vital. Instituciones como la OMS y la FDA refuerzan la necesidad de regulaciones más estrictas en la industria avícola para proteger a los consumidores.

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