Encuentran microplásticos en el tejido nasal de la base del cerebro, según un estudio
- Redacción Qhali
- 5 nov 2024
- 3 Min. de lectura
Se encontraron pequeños fragmentos y fibras de plástico en el tejido nasal de cadáveres humanos, según un nuevo estudio.

Un nuevo estudio ha encendido alarmas al descubrir microplásticos en el bulbo olfatorio, la zona del tejido nasal encargada de captar olores y conectarse directamente con el cerebro. La investigación, publicada en JAMA Network Open, reveló que más de la mitad de los tejidos analizados en 15 cadáveres contenían partículas de microplásticos de hasta 26 micrómetros.
Estos fragmentos, provenientes de fibras sintéticas y productos plásticos de uso cotidiano, tienen la capacidad de burlar barreras de protección cerebral como la hematoencefálica, lo que implica posibles riesgos de migración hacia otras áreas cerebrales.
Las partículas halladas tenían un tamaño de entre 5.5 y 26.4 micrómetros. Aunque el estudio no logró detectar nanopartículas, se observó que los plásticos presentes en el bulbo olfatorio eran de menor tamaño que los reportados en estudios previos sobre órganos humanos.
No se pudo identificar la fuente de exposición ni explicar por qué algunos cadáveres presentaban plásticos en la nariz y otros no. Sin embargo, Luís Fernando Amato-Lourenço, investigador postdoctoral de microplásticos en la Universidad Libre de Berlín a CNN, explicó que cuando hay inflamación en la mucosa nasal, es más fácil que los microplásticos la atraviesen. Una gran cantidad de estas partículas en el aire provienen de fibras sintéticas de ropa y otros objetos cotidianos.
El polipropileno fue el tipo de plástico más común en los bulbos olfatorios de los cadáveres. Aunque el polipropileno es considerado seguro para el consumo humano, un estudio de abril de 2023 sugirió que podría contribuir a la progresión del cáncer de mama.
Según explicó Luís Fernando Amato-Lourenço, la presencia de estos plásticos en el bulbo olfatorio podría permitir su traslado hacia otras zonas del cerebro. Este proceso depende de varios factores, como la forma y tamaño de las partículas, si son fibras o fragmentos, y los mecanismos de defensa del organismo.
Amato-Lourenço señaló que las partículas, debido a su tamaño y forma, tienen una mayor probabilidad que las fibras de esquivar las células de microglia en la barrera hematoencefálica, una membrana que protege el cerebro y la médula espinal. Phoebe Stapleton, profesora asociada de farmacología y toxicología en la Universidad Rutgers, expresó a CNN que no le sorprenden estos hallazgos y afirmó que probablemente existen plásticos en muchas partes del cuerpo humano, aunque no participó en el estudio.
La investigación sobre el impacto de los plásticos en la salud humana genera debate en la comunidad científica. Betsy Bowers, directora ejecutiva de EPS Industry Alliance, comentó a CNN que existen discrepancias sobre si la evidencia actual refleja adecuadamente las implicaciones en el mundo real. La falta de consenso se debe a problemas como la calidad en la definición de nanoplásticos, precisión de las metodologías de prueba, relaciones entre dosis y respuesta, y evaluaciones de riesgo y exposición.
Estudios recientes han detectado microplásticos y nanoplásticos en diversos tejidos humanos, incluyendo el cerebro, testículos, sangre, pulmones, hígado, orina, heces, leche materna y placenta. Un estudio de marzo demostró que las personas con microplásticos en sus arterias tenían el doble de probabilidad de sufrir problemas de salud como ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares en comparación con quienes no presentaban microplásticos en sus tejidos.
Los microplásticos, definidos como partículas de polímero de entre 5 milímetros y 1 micrómetro, pueden invadir células y tejidos y posiblemente alterar procesos celulares al liberar químicos disruptores endocrinos, como bisfenoles y ftalatos, entre otros. Sherri “Sam” Mason, experta en sustentabilidad de Penn State Behrend, indicó a CNN que estas sustancias pueden incluso atravesar la barrera placentaria, afectando al feto.
Para reducir la exposición a sustancias químicas en alimentos y envases, la Academia Estadounidense de Pediatría recomienda emplear recipientes de acero inoxidable o vidrio y evitar calentar alimentos en plásticos. También se aconseja evitar los plásticos con el código de reciclaje 3, ya que suelen contener ftalatos, conocidos por su efecto disruptor hormonal.
Finalmente, el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales propone reducir el uso de plásticos desechables, utilizar bolsas reutilizables para las compras, llevar tazas de viaje a cafeterías y emplear cubiertos reutilizables en lugar de los desechables para limitar la exposición a estos materiales.
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