¿Parece una cucaracha? No te confíes, podría contagiarte el Chagas
- Juan Diego Llamoca Zárate
- 14 feb
- 4 Min. de lectura
Se estima que entre 6 y 7 millones de personas tienen la enfermedad de Chagas, lo que provoca 12 mil muertes cada año.

El parásito que causa la enfermedad de Chagas es Trypanosoma cruzi. Para infectar a las personas, el parásito ingresa al cuerpo humano con la ayuda de un insecto llamado triatomino, que se alimenta de sangre. A este tipo de animales que ayudan a los parásitos a infectar a un individuo sano se les denomina vector. En el Perú, uno de los vectores más conocidos es el Aedes aegypti, el mosquito transmisor del virus del dengue.
La enfermedad de Chagas lleva el nombre de Carlos Chagas, un médico e investigador brasileño que el 14 de abril de 1909 diagnosticó por primera vez la enfermedad en una persona infectada. En el Perú, después de este acontecimiento, el doctor y docente de la presitigiosa Facultad de Medicina de San Fernando, Edmundo Escomel, reportó la presencia de un triatomino en los valles de Arequipa.

"En Perú, la zona histórica de contagios siempre fue el sur, es decir, Arequipa, Moquegua y Tacna. Se realizaron programas de control mejorando las viviendas y capturando chirimachas, y los casos empezaron a bajar", detalló Ciro Maguiña en conversación con Diario Qhali. Maguiña es médico infectólogo, tropicalista, dermatólogo y profesor principal de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH).
"Sin embargo, si bien han bajado los casos en el sur, varias de estas especies migraron a la selva peruana, donde se han establecido y reproducido cada vez más. Por eso se sostiene que es un vector que se ha adaptado a varios lugares. Se la puede encontrar tanto en la selva alta, como en la selva baja, ya sea en Bagua, en Jaén o en el Alto Amazonas", agrega.
La chirimacha es un habitante natural de los bosques y las montañas, pero se transforma en un problema cuando empieza a vivir dentro de las casas. En numerosas ocasiones, se ha identificado que estos insectos habitan mayormente hogares de condición precaria, especialmente en las zonas rurales y suburbanas ubicadas a las afueras de la ciudad. Así, las zonas recurrentes para encontrar una chirimacha son las paredes desgastadas de adobe o barro, tejados de paja, gallineros, corrales y hasta almacenes. Su comportamiento es peculiar: durante el día, estos animales permanecen ocultos, pero por las noches salen de sus escondites para alimentarse de sangre animal o humana.
“La enfermedad se transmite por transfusión, cuando el insecto inocula sangre infectada con el parásito en una persona. La segunda forma es cuando una persona infectada no presenta síntomas y dona su sangre sin saber, contagiando a quienes la reciben”, explicó Maguiña. “El riesgo también está presente en los trasplantes de tejidos, cuando el parásito habita en el donante. Y una última forma de transmisión es la de tipo oral, cuando el insecto deja en sus heces el parásito y alguien come esas heces por falta de higiene”.
Fases y síntomas
Después de que el parásito ingresa al organismo, la enfermedad se desarrolla en tres fases:
FASES | SÍNTOMAS |
Aguda | Mayormente asintomáticos, aunque se puede experimentar fiebre, cefaleas (dolores de cabeza), malestar general y, en algunas ocasiones, signo de Romaña (hinchazón del párpado del lado de la cara más cercano a la picadura de la chirimacha). |
Latente | Asintomática. Después de meses y años, cuando el parásito permanece en la sangre, el cuerpo trata de controlar la enfermedad. |
Crónica | El cuerpo es incapaz de controlar la enfermedad. El parásito daña el corazón y el colon, agrandándolos y causando arritmias cardíacas u obstrucciones intestinales que desembocan en la muerte. |

Prevención de la enfermedad de chagas
Maguiña recomienda que para evitar que la enfermedad se agrave y evolucione a su fase crónica, es importante detectar la afección durante sus fases aguda o latente. Esto se debe a que en estas dos últimas fases se pueden usar medicamentos que eliminan la enfermedad, algo que no ocurre en la fase crónica.
En ese sentido, el especialista considera crucial que, en las zonas endémicas donde habitan las chirimachas y se presentan casos de mal de Chagas, se realicen chequeos sanguíneos en los bancos de donación de sangre para evitar más contagios e identificar a tiempo alguna afección.
"Si bien estos controles están presentes en muchos lugares, las condiciones ecológicas provocan que la enfermedad se mantenga", concluyó Maguiña. "Por ejemplo, en Perú, el Chagas se ha desplazado desde las zonas rurales hacia la selva, donde el control es más difícil debido a la gran cantidad de insectos, por lo que hablar de una erradicación total es imposible. En ese sentido, se recomienda mejorar las viviendas, aunque no por eso se descarte la fumigación".
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