Estas son las 8 señales físicas y mentales que indican un exceso de cortisol en el cuerpo
- Redacción Qhali
- 21 mar
- 2 Min. de lectura
Desde aumento de peso hasta problemas emocionales, puede afectar seriamente la salud física y mental.

El cortisol es una hormona vital para el cuerpo, producida por las glándulas suprarrenales, que se libera en situaciones de estrés. Aunque su función es esencial para la respuesta ante emergencias, su exceso puede generar múltiples problemas, tanto físicos como mentales. Identificar los síntomas del exceso de cortisol es fundamental para prevenir su impacto a largo plazo en la salud.
Signos físicos del exceso de cortisol
Uno de los signos más comunes del cortisol elevado es el aumento de peso, especialmente en la zona abdominal, a pesar de que otras partes del cuerpo, como brazos y piernas, pueden mantenerse delgadas. Además, muchas personas experimentan debilidad muscular, fatiga generalizada y pérdida de fuerza, lo que está relacionado con la degradación muscular provocada por el exceso de esta hormona.
El cortisol también puede afectar la piel, volviéndola más fina y vulnerable a hematomas, además de causar estrías de color violáceo, especialmente en zonas como el abdomen o los muslos. A nivel cardiovascular, puede aumentar la presión arterial, contribuyendo a la hipertensión, mientras que también interfiere con el metabolismo de la glucosa, lo que eleva el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Signos mentales del exceso de cortisol
En el ámbito emocional y mental, los niveles altos de cortisol pueden alterar neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, lo que desencadena ansiedad, irritabilidad, y en casos graves, depresión e insomnio. Estos trastornos no solo afectan el bienestar emocional, sino que también perjudican la memoria y concentración, dificultando las actividades diarias.
Las principales causas del aumento de cortisol incluyen el estrés crónico, trastornos endocrinos, y hábitos poco saludables como una dieta inadecuada, consumo excesivo de alcohol, o falta de sueño.
Para reducir los niveles de cortisol, es recomendable practicar técnicas de relajación, como la meditación o el mindfulness, mantener una rutina de ejercicio moderado, y tener una dieta equilibrada. También es clave evitar el exceso de azúcar, cafeína y alcohol para restaurar el equilibrio hormonal en el cuerpo.
El diagnóstico de cortisol elevado se realiza mediante pruebas específicas, como análisis de sangre o saliva. Si los niveles no disminuyen, puede ser necesario un tratamiento médico. Identificar y tratar el exceso de cortisol de manera temprana puede evitar complicaciones mayores, mejorando la calidad de vida y el bienestar general.
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