top of page

Impronta: ¿cómo mamá influyó en nosotros desde el primer segundo?

  • Foto del escritor: Redacción Qhali
    Redacción Qhali
  • 18 mar
  • 3 Min. de lectura
  • El origen de este concepto proviene de la etología, ciencia que estudia el comportamiento de los animales en su hábitat natural.

Patitos siguiendo a su madre
Cuando los patitos salen del huevo, se imprimen con el primer animal adulto que ven, generalmente su madre. Una vez que esto ocurre, verla actúa como una señal que activa una serie de comportamientos que favorecen su supervivencia, como seguirla, imitarla y conseguir alimento. FUENTE: Gary Hershorn / Getty Images


“Impronta” hace referencia a una forma de adquirir conocimientos básicos para la supervivencia de una especie. Si bien este concepto surgió a través de estudios biológicos, se ha adaptado a la psicología humana y ha aportado distintas formas de comprender el desarrollo humano. ¿Pero a qué se refiere específicamente y por qué es importante?


De acuerdo con Grecia Guzmán Martínez, psicóloga por la Universidad de las Américas de Puebla (México), tanto en el campo de las ciencias de la salud mental como en la biología, una impronta es un aprendizaje que las especies han adquirido para reconocer ciertos estímulos en una etapa específica de su desarrollo.


Por ejemplo, varias improntas implican aprender a reconocer a los padres. El estudio de este tipo de aprendizajes se ha observado en la conducta de las aves, como cuando los patos o gansos recién salidos del huevo siguen en fila india a la primera figura que ven al nacer.


Lo mismo ocurre con los seres humanos, especialmente durante el periodo que abarca desde el postparto hasta la primera infancia.


Según Alba Lactancia Materna, el primer objeto que entra en la boca de un bebé recién nacido deja una impronta, es decir, una memoria. Por ello, en el ámbito materno se recomienda que lo primero que reciba el pequeño sea el pecho materno y no un chupete o biberón, para favorecer el establecimiento natural de la lactancia y evitar confusiones posteriores en el bebé.


De la familia de patos hasta la psiquiatría


De acuerdo con Martínez, el primer especialista en estudiar la impronta fue el médico y zoólogo austríaco Konrad Lorenz. Se le atribuye el famoso estudio en el que observó cómo los patitos bebés seguían a su madre. Los conocimientos que obtuvo con esta investigación fueron aplicados a la conservación animal, especialmente en la reproducción de hábitats y condiciones adecuadas para que las especies en cautiverio desarrollen habilidades de supervivencia.


Es más, incluso recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1973 por este hallazgo, y se lo dieron porque los jueces consideraron que estos estudios iban a aportar conocimientos al campo de la psiquiatría, es decir, a los comportamientos humanos.


Impronta en los seres humanos


Bebé humano recién nacido junto a su madre
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los recién nacidos - que no requieran cuidados especiales - deben entrar en contacto inmediato, piel con piel, con sus madres durante la primera hora después del nacimiento. Es lo que se conoce como la “hora sagrada” y tiene efectos positivos tanto a corto como largo plazo. FUENTE: Getty Images

En los seres humanos, el concepto de impronta se ha aplicado con frecuencia en la teoría del apego de la psicología, que explica el modo en que las personas se relacionan con otras a partir del contacto. Por esta razón, la impronta en humanos se ha asociado a las relaciones filiales y cómo estas son básicas para la supervivencia.


A esto se le denomina “impronta filial”, y se trata de un mecanismo enteramente natural que se activa cuando un bebé reconoce las características de sus progenitores, específicamente el de la madre, el primer ser al que puede sentir.


“El recién nacido tiene unas capacidades innatas que, si le dejamos, pone en marcha. Puesto boca abajo sobre el abdomen de su madre, gracias a sus sentidos y reflejos, el bebé es capaz de llegar por sí solo al pecho materno. Irá reptando hasta él, lo olerá y lo tocará con las manos. Posteriormente, lo hará con la boca y, finalmente, será capaz de agarrarse al pecho espontáneamente, con la boca totalmente abierta, abarcando el pezón y gran parte de la areola”, explica la Asociación Española de Pediatría.

Asimismo, el contacto piel con piel no solo es crucial para una adecuada instauración de la lactancia, sino que también ayuda al recién nacido a adaptarse a la vida fuera del útero y a fortalecer el vínculo afectivo con su madre. Además, según otras investigaciones, reduce el estrés del bebé y la ansiedad de la madre.


“Por ello, en los estudios de la impronta humana es necesario considerar cómo se estructuran los sentidos y su conexión con procesos cognitivos como la memoria. No es casualidad que la neurociencia y las ciencias cognitivas hayan mostrado un interés particular en este fenómeno”, concluye Martínez.

Kommentare


bottom of page