La compra compulsiva, ¿qué dice la ciencia?
- Redacción Qhali
- 18 mar
- 5 Min. de lectura
La compra compulsiva, más que un problema individual, es un problema de masas.

Todos hemos comprado en línea alguna vez, ya sea ropa u otros productos que no encontramos localmente. Sin embargo, esto se convierte en un problema cuando las compras por internet se vuelven excesivas, afectando la salud y las relaciones. Pero, ¿por qué ocurre esto?, ¿qué dice la ciencia? Y, lo más importante, ¿qué tan cerca está la solución?
La compra y el internet
Sadie trabaja como agente de compras, por lo que compra mucho. Sin embargo, su problema va más allá del trabajo: no puede dejar de comprar cosas para sí misma por internet. Ha pedido desde cámaras hasta piezas de teclados, acumulando una deuda de 20 mil dólares. La vergüenza que siente es tal que ha pedido permanecer en el anonimato para que su familia no descubra que es una compradora compulsiva.
Pero lo que le ocurre a Sadie no es nuevo. De hecho, el psiquiatra alemán Emil Kraepelin describió el deseo patológico de comprar en 1899. Lo preocupante es que, hoy en día, el problema está empeorando, en parte por el auge de empresas de comercio electrónico como Amazon, Shein o Temu. El inconveniente no es tanto su aparición, sino las estrategias de marketing que usan para vender sus productos.
“El internet ha convertido conductas tan comunes como comprar en algo parecido a una droga”, sostuvo Anna Lembke, psiquiatra de la Universidad de Stanford en California y autora de libros sobre la adicción. “Por eso, se ha convertido en un problema no solo individual, sino de masas”.
Debido a que este problema es un fenómeno global, los especialistas han investigado las compras compulsivas en países como Estados Unidos, Turquía, Polonia, Alemania, India, Brasil, Corea del Sur y Pakistán.
Los resultados arrojaron datos alarmantes para China, donde podría encontrarse la mayor prevalencia de esta enfermedad jamás registrada. Heping He, investigador de marketing de la Universidad de Shenzhen, realizó una encuesta y descubrió que casi el 29.1 % de la población mostraba señales de compras compulsivas.
Compra compulsiva: compra, compra, compra
La compra compulsiva existe desde que surgieron el dinero y los mercados. Sin embargo, hoy en día, el internet ha hecho que comprar sea mucho más fácil.
Antes, esta adicción se consideraba un problema exclusivo de mujeres; sin embargo, los estudios científicos han demostrado que no existen diferencias significativas entre géneros.
“En China, la brecha de género en las compras compulsivas parece estar disminuyendo, ya que los hombres recurren cada vez más a las compras en línea debido al auge del comercio por internet”, afirmó He.
Si bien los datos sugieren que el consumo compulsivo está aumentando, aún no existe una definición oficial de adicción a las compras. Por eso, muchos médicos e investigadores sostienen que ya es hora de reconocer esta condición. Hacerlo ayudaría a las personas no solo a enfrentar el problema y recuperarse, sino, lo más importante, a acceder a atención médica adecuada y no tratar el problema como algo común.

Pero ¿a qué se debe que la compra compulsiva no haya sido reconocida como un trastorno? En primer lugar, a la falta de consenso sobre sus causas. Los investigadores aún debaten si se trata de un nivel patológico de impulsividad, de una compulsión similar al trastorno obsesivo-compulsivo o de una adicción conductual que activa vías de recompensa parecidas a las vinculadas a las drogas o el alcohol.
Sin embargo, cada vez más investigadores aceptan la idea de que la compra compulsiva es una adicción, respaldada por estudios de imágenes cerebrales y análisis de dopamina en grupos de estudio.
“La gente lo hace al principio para divertirse o para resolver un problema, como controlar la ansiedad, la depresión, la soledad o el aburrimiento”, explica Lembke. “Si la conducta les funciona, la repiten hasta que les cambia el cerebro y no pueden parar, incluso mientras se endeudan o destruyen las relaciones con la familia cercana”.
A pesar de esto, Lembke cree que la idea de clasificar a las personas como si tuvieran o no un trastorno de compra compulsiva es simplista. Según ella, algunas personas tienen problemas leves con las compras, mientras que otras desarrollan adicciones graves. Por eso, la cuestión aún no está zanjada y es más compleja de lo que se cree.
Investigaciones para el tratamiento de la compra compulsiva: respaldadas, pero limitadas
Patrick Trotzke, psicólogo de la Universidad de Charlotte Fresenius en Colonia, Alemania, sostiene que la terapia cognitivo-conductual es el único tratamiento con respaldo empírico para la compra compulsiva. Sin embargo, advierte que se han realizado pocos estudios sobre cómo los mercados pueden inducir o agravar estas conductas.
Por su parte, Maéva Flayelle y Joel Billieux, investigadores en adicciones conductuales de la Universidad de Lausana (Suiza), consideran importante ampliar el enfoque más allá de la psicología individual y analizar las características de diseño de los sitios web y aplicaciones usados para comprar.
“Muchas de estas características pueden erosionar el autocontrol hasta convertirlos en individuos susceptibles. Estas comprenden la integración de las compras con las redes sociales, los puntos de recompensa por las compras, las ruletas de ofertas y descuentos, los temporizadores de cuenta regresiva que crean presión en los usuarios, entre otras”, explicó Flayelle.
Lembke, quien ha participado en debates académicos sobre la prohibición de la publicidad en sitios dirigidos a adolescentes, ve con dificultad la posibilidad de una regulación de los anuncios. Desde su perspectiva, la administración de países como Estados Unidos, con Donald Trump a la cabeza, no estaría dispuesta a incurrir en gastos. Lo mismo sucede en China, donde los minoristas parecen más interesados en implementar estrategias que incentiven las compras que en prevenir la adicción a ellas.
Mientras tanto, los "adictos a las compras" deben enfrentar sus problemas en soledad o con la ayuda de un profesional. Algunos optan por crear grupos en redes sociales, como Reddit, para compartir historias y motivarse a cambiar sus hábitos.
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