La conexión entre el perfeccionismo y los trastornos mentales
- Deborah Astengo
- 13 feb
- 2 Min. de lectura
Cuando el deseo de ser perfecto se convierte en un obstáculo para el bienestar, es crucial entender los riesgos asociados al perfeccionismo extremo.
Foto: Freepik
El perfeccionismo, caracterizado por un deseo incesante de alcanzar estándares elevados, a menudo es visto como una calidad positiva. Sin embargo, cuando se vuelve desmedido, puede desencadenar graves problemas de salud mental. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos mentales afectan a más de 450 millones de personas en el mundo, y el perfeccionismo puede ser un factor subyacente en condiciones como la ansiedad, la depresión y los trastornos alimenticios.
¿Qué es el perfeccionismo extremo?
"El perfeccionismo extremo no se trata solo de querer hacer las cosas bien, sino de un miedo constante al fracaso, al juicio de los demás ya no sentirse suficiente", explica la psicóloga Shirley Gómez, especialista en salud mental. Esta mentalidad puede llevar a un ciclo agotador de autoexigencia y autocrítica, aumentando el riesgo de desarrollar trastornos mentales.
Un estudio publicado por la Asociación Americana de Psicología (APA) revela que los niveles altos de perfeccionismo están vinculados con un aumento significativo en los síntomas de ansiedad y depresión. Esto se debe a que las personas perfeccionistas suelen establecer metas poco realistas y, al no alcanzarlas, experimentar sentimientos de fracaso que erosionan su autoestima.
La relación con los trastornos alimentarios
El perfeccionismo también puede desempeñar un papel importante en el desarrollo de trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia. Según el Instituto Nacional de Salud Mental de Perú (INSM), las personas con trastornos alimenticios suelen mostrar un fuerte deseo de control y perfección, especialmente en lo que respeta a la imagen corporal.
"El perfeccionismo, en combinación con presiones externas como los estándares de belleza, puede llevar a conductas peligrosas para lograr un ideal físico que nunca parece ser suficiente", añade Gómez.
Estrategias para manejar el perfeccionismo
Es importante diferenciar entre un perfeccionismo saludable y uno extremo. Mientras que el primero puede ser una fuente de motivación, el segundo puede llevar al agotamiento y problemas de salud mental. Para abordar esta problemática, se recomienda:
Buscar apoyo profesional: La terapia cognitivo-conductual (TCC) ha demostrado ser efectiva para reducir los pensamientos perfeccionistas y promover una autoevaluación más equilibrada.
Establecer metas realistas: En lugar de buscar la perfección, enfócate en el progreso y en celebrar los logros alcanzados.
Practicar la autocompasión: Aceptar que los errores son parte del proceso humano puede aliviar la presión y reducir el estrés.
Si bien el perfeccionismo puede parecer una cualidad deseable, sus extremos pueden tener un impacto negativo en la salud mental. Reconocer los riesgos y buscar ayuda cuando sea necesario es fundamental para mantener el bienestar. Como afirma Shirley Gómez, "la clave no está en ser perfectos, sino en ser amables con nosotros mismos".
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