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La lucha contra la ansiedad social: Aprendiendo a enfrentar el miedo | CRÓNICA

  • Foto del escritor: Deborah Astengo
    Deborah Astengo
  • 26 feb
  • 3 Min. de lectura
  • La ansiedad social puede ser desafiante, pero con las herramientas adecuadas es posible enfrentarla con confianza.

ansiedad social
Foto: Freepik


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos de ansiedad afectan a más de 260 millones de personas en todo el mundo, y la ansiedad social es uno de los más comunes. Kevin se encontraba dentro de esa estadística, pero lo que no entendía era que no estaba solo ni mucho menos sin salida.


La ansiedad social, esa sensación de miedo intenso a ser juzgado o rechazado, había estado afectando su vida personal y profesional durante años. Aunque disfrutaba de su trabajo, las reuniones de equipo lo ponían extremadamente nervioso. No podía dejar de pensar en lo que los demás pensaban de él, y a menudo se encontraba evitando situaciones sociales o, cuando no podía evitarlas, enfrentándolas con un malestar insoportable.


Fue una tarde cuando, tras un tenso almuerzo con algunos compañeros del trabajo, Kevin decidió que ya no podía seguir viviendo así. Estaba agotado de su constante preocupación por la opinión ajena. Decidió buscar ayuda y se acercó a la psicóloga Mónica Reyes, quien le explicó que la ansiedad social surge cuando las personas sobrevaloran el riesgo de ser evaluadas negativamente en interacciones sociales. La doctora le aseguró que este trastorno es tratable, y que con las herramientas adecuadas podría aprender a manejar sus miedos.


El primer paso hacia la superación


Comenzó a seguir las estrategias que la psicóloga le sugirió. La primera de ellas fue la práctica de la respiración consciente. Al principio, le parecía algo sencillo, casi innecesario, pero a medida que lo practicaba, Kevin comenzó a notar cambios. La respiración profunda y controlada ayudaba a calmar su sistema nervioso, reduciendo esa sensación de ahogo y miedo que siempre lo acompañaba en situaciones sociales. Los estudios que le mostró la doctora le daban más confianza: la respiración diafragmática realmente ayudaba a reducir el cortisol, la hormona del estrés.


La segunda estrategia fue la exposición gradual. La doctora le explicó que enfrentar sus miedos poco a poco sería fundamental para desensibilizar su mente ante situaciones que antes le provocaban ansiedad. Kevin comenzó con pequeños pasos: aceptar invitaciones a salidas con un amigo cercano, conversar con desconocidos en la fila del supermercado. Poco a poco, sus interacciones fueron aumentando en dificultad. En cada uno de esos pequeños desafíos, su confianza crecía, y su mente dejaba de asociar la interacción social con el miedo.


Otro de los consejos fundamentales fue la reestructuración cognitiva. Kevin solía pensar que sus compañeros lo juzgarían si cometía un error en una conversación o si no sabía qué decir. Aprendió a cambiar estos pensamientos negativos por otros más realistas y amables consigo mismo. En lugar de pensar “Voy a hacer el ridículo”, comenzó a pensar “Estoy haciendo lo mejor que puedo, y eso es suficiente”.


Además, la doctora le recomendó técnicas de relajación como el mindfulness y el yoga. Kevin se inscribió en clases de yoga y comenzó a practicar meditación en casa. Aunque al principio le costaba mantener la concentración, pronto comenzó a notar que estas prácticas lo ayudaban a sentirse más calmado y en paz consigo mismo, incluso antes de enfrentar situaciones sociales.


Por último, Kevin aprendió a prepararse con antelación para las situaciones que le causaban ansiedad. Saber qué temas de conversación podía usar o asistir acompañado de un amigo confiable le dio la seguridad que necesitaba para disfrutar de esos momentos.


Estrategias clave para manejar la ansiedad social


Con el tiempo, Kevin notó una gran diferencia. Las reuniones de trabajo ya no le provocaban el mismo nivel de ansiedad. Sus interacciones sociales se volvieron más naturales y menos llenas de inseguridades. Ahora se siente más cómodo y confiado, sabiendo que, aunque los miedos puedan surgir, tiene las herramientas necesarias para enfrentarlos.


Si bien el camino no ha sido fácil, Kevin sabe que está en el proceso de superar su ansiedad social. Como mencionó la doctora Reyes, “reconocer el problema y dar el primer paso es un acto de valentía”, y Kevin ha demostrado esa valentía. Ahora sabe que, con el tiempo y la práctica, cualquier situación social puede ser enfrentada con confianza y tranquilidad.

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