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La pandemia : Un antes y un después en la salud mental

  • Foto del escritor: Deborah Astengo
    Deborah Astengo
  • 24 feb
  • 2 Min. de lectura
  • Descubre cómo la pandemia transformó nuestra percepción y acceso a los servicios psicológicos y emocionales.

    covid y salur mental
    Foto: Freepick

    Para Carlos, la pandemia de COVID-19 no solo fue un reto físico, sino un golpe emocional que nunca vio venir. Él había escuchado sobre la importancia de la salud mental, pero nunca pensó que necesitaría prestarle tanta atención. Al principio, el confinamiento parecía manejable, casi como unas largas vacaciones. Sin embargo, los días se convirtieron en semanas, y las semanas en meses. El encierro, la incertidumbre y las malas noticias constantes empezaron a acumularse en su mente como un peso invisible pero aplastante.


    La ansiedad, una palabra que apenas conocía, comenzó a convertirse en su compañera diaria. El miedo a lo desconocido lo mantenía en alerta, y las noches se llenaban de insomnio. Un día, Carlos leyó que la ansiedad y la depresión habían aumentado un 25% a nivel global, según un informe de la OMS. No le sorprendió. Por primera vez, entendió que lo que le estaba pasando no era algo aislado; era parte de una crisis que afectaba a millones.


    Pandemia: El punto de quiebre y la ayuda inesperada


    Antes de la pandemia, hablar sobre salud mental no era algo común para Carlos ni en su círculo cercano. Creció en un ambiente donde las emociones se reprimían y buscar ayuda psicológica era un tabú. Sin embargo, todo cambió cuando se dio cuenta de que no podía manejarlo solo. Fue una noche especialmente difícil cuando, entre lágrimas y un corazón acelerado, marcó la Línea 113 Salud Mental, una iniciativa del Ministerio de Salud peruano.


    La voz al otro lado del teléfono fue un alivio inesperado. Por primera vez en meses, Carlos sintió que alguien lo entendía. Esa llamada fue el inicio de un cambio. A partir de entonces, empezó a investigar más sobre las herramientas disponibles. Descubrió que la telepsicología se había convertido en una opción accesible y efectiva. Con cierta desconfianza al principio, se inscribió en sesiones virtuales con una terapeuta. Lo que comenzó como un paso tímido pronto se convirtió en una rutina que lo ayudó a entenderse mejor.


    La psicóloga que lo atendía solía repetir una frase que quedó grabada en su mente: "La salud mental es como un músculo; hay que ejercitarla todos los días". Poco a poco, Carlos incorporó nuevas prácticas, como ejercicios de mindfulness y pequeños momentos para desconectarse del ruido. Entendió que la pandemia no solo le había mostrado su vulnerabilidad, sino también su capacidad de adaptación y crecimiento.


    Carlos no solo superó los peores momentos de la crisis, sino que también aprendió a cuidar de su mente. Hoy, ve la salud mental como una prioridad y un recordatorio de que no hay fortaleza más grande que la de pedir ayuda cuando la necesitas.

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