top of page

La psicopatía: algo más que los protagonistas de los programas policiales

  • Foto del escritor: Redacción Qhali
    Redacción Qhali
  • 18 mar
  • 4 Min. de lectura
  • La psicopatía no equivale a violencia. Quienes la padecen pueden sentir emociones y, con el tratamiento correcto, cambiar con el tiempo.

Abogada M. E. Thomas, diagnosticada con psicopatía
Un anuncio de televisión de los años 90 fue una de las primeras señales de que la abogada estadounidense Jamie L. padecía psicopatía. Desde niña, su padre notó su falta de empatía. Autora de un libro sobre el tema, recuerda que en su infancia y adolescencia irrumpía en casas ajenas para hacer bromas. Thomas admite que siempre sintió insensibilidad y una falta de conciencia sobre lo que ocurría a su alrededor. FUENTE: Archivo personal M. E. Thomas

Cada día, millones de personas se sientan frente a sus pantallas para ver sus programas policiacos favoritos. Uno de los perfiles más frecuentes en estas series es el del psicópata: alguien que comete asesinatos brutales, actúa de forma irresponsable y no muestra compasión por la vida humana. Estas representaciones dejan en la audiencia la impresión de que los psicópatas son malvados descontrolados e incapaces de sentir emociones. Sin embargo, numerosas investigaciones señalan que estas imágenes estereotipadas de la psicopatía son erróneas y contraproducentes.


Entonces, ¿qué es la psicopatía?


Los psicólogos definen la psicopatía como un trastorno de la personalidad caracterizado por el encanto, las emociones superficiales, la falta de arrepentimiento, la impulsividad y la tendencia a la criminalidad. Aproximadamente el 1 % de la población cumple con estos criterios diagnósticos. Aunque las causas exactas de este trastorno siguen siendo un misterio, el consenso científico indica que tanto la genética como el entorno influyen de manera significativa en su desarrollo.


Además de afectar a quien la padece, la psicopatía tiene un alto costo social. Las personas con este trastorno cometen entre dos y tres veces más crímenes que aquellas con otros comportamientos antisociales. Se estima que el 25 % de los presos son psicópatas y que, tras ser liberados, reinciden en delitos con mayor frecuencia que otros delincuentes.


Sin embargo, la realidad es más compleja y matizada que las versiones simplistas que vemos en los medios de comunicación. La psicopatía no es sinónimo de violencia. Aunque quienes la padecen tienen más probabilidades de cometer crímenes violentos, el comportamiento violento por sí solo no determina si alguien es psicópata.


De hecho, los investigadores sostienen que las características clave de la psicopatía se encuentran, en su mayoría, en individuos que no manifiestan comportamientos violentos. Estas personas suelen ser impulsivas, arriesgadas, manipuladoras y muestran poca preocupación por las consecuencias de sus actos. Estas cualidades pueden observarse en altos ejecutivos, financistas e incluso políticos.


Es más, las personas con psicopatía son capaces de sentir emociones. Sin embargo, su respuesta emocional es débil cuando su atención está enfocada en otra cosa. Es decir, presentan una especie de "miopía mental", en la que las emociones están presentes y son percibidas, pero pueden ser ignoradas si interfieren con la consecución de un objetivo.


¿Puede una persona dejar la psicopatía?


Una de las falacias más perjudiciales sobre la psicopatía, extendida en la ficción, las noticias y algunos estudios científicos antiguos, es la idea de que se trata de una condición permanente. Sin embargo, los estudios más recientes presentan una perspectiva distinta.


En muchas personas jóvenes, los rasgos de psicopatía disminuyen de forma natural con el tiempo. Samuel Hawes, psicólogo de la Universidad Internacional de Florida, siguió a más de 1000 individuos desde la niñez hasta la adultez, evaluando sus rasgos psicopáticos. Aunque un pequeño grupo mantuvo altos niveles de estos rasgos, más de la mitad de los niños que inicialmente mostraban niveles elevados experimentaron una disminución significativa y ya no los presentaban en la última etapa de la adolescencia.


"Con la intervención adecuada, las perspectivas de mejora son mayores. Estamos encontrando que jóvenes con rasgos de psicopatía y adultos con psicopatía pueden cambiar y responder a tratamientos adaptados a sus necesidades", afirmó Arielle Baskin-Sommers, profesora del Departamento de Psicología de la Universidad de Yale. "Varios estudios han demostrado la efectividad de tratamientos específicos diseñados para ayudar a los jóvenes a identificar y responder a las emociones. Intervenciones en la crianza, enfocadas en aumentar el calor emocional del cuidador, y programas que enseñan a los jóvenes a reconocer sus emociones parecen reducir los síntomas y el comportamiento problemático".

Por ejemplo, videojuegos diseñados específicamente para este propósito mejoraron la forma en que los psicópatas integran la información.


En uno de los estudios, se les mostró a los participantes una serie de cartas para evaluar si detectaban cuándo cambiaban las reglas del juego. No se les informaba cuándo ocurriría el cambio, por lo que debían aprender a prestar atención a las sutiles variaciones contextuales mientras jugaban. Los datos preliminares sugieren que este y otros ejercicios de laboratorio tienen el potencial de modificar los cerebros y el comportamiento de las personas con psicopatía en el mundo real.


"El comportamiento de los individuos con psicopatía es fascinante; tanto, que no necesita ser exagerado para crear tramas dramáticas", concluyó Baskin-Sommers. "Deberíamos esforzarnos más por ayudar a estas personas a percibir mejor la información de su entorno y a utilizar más sus experiencias emocionales. La cultura popular puede colaborar en lugar de poner trabas a esos objetivos".

Comments


bottom of page