Lavado de manos: tu primera línea de defensa contra enfermedades
- Redacción Qhali
- 18 mar
- 2 Min. de lectura
Tus manos pueden ser la puerta a enfermedades o a la salud.

Las usamos para todo, pero rara vez nos detenemos a pensar en lo peligrosas que pueden ser si no las cuidamos bien. Nuestras manos están en contacto constante con superficies, objetos y personas, lo que las convierte en un vehículo perfecto para la transmisión de enfermedades. De hecho, según el Ministerio de Salud (MINSA), lavarse las manos reduce en más de un 40% los casos de enfermedades diarreicas y casi en un 25% las infecciones respiratorias, dos problemas de salud que cada año causan la muerte de más de 3.5 millones de niños menores de cinco años en todo el mundo.
¿Por qué es tan importante lavarse las manos?
La pandemia de COVID-19 nos dejó muchas lecciones, y una de las más importantes es la relevancia del lavado de manos. No es solo una cuestión de higiene personal; se trata de una de las formas más eficaces y económicas de prevenir enfermedades como la diarrea, la neumonía, la gripe y hasta la hepatitis A. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desarrollado un protocolo detallado para realizar esta práctica de forma efectiva.
Además las manos son el puente entre el mundo exterior y nuestro cuerpo. Sin darnos cuenta, las llevamos constantemente a la cara, tocando ojos, nariz y boca, que son puertas de entrada para virus y bacterias. Además, cuando interactuamos con otras personas u objetos sin haberlas lavado, nos convertimos en potenciales transmisores de enfermedades. Por eso, mantenerlas limpias es una de las mejores maneras de cuidar nuestra salud y la de quienes nos rodean.
No se trata solo de hacerlo, sino de saber en qué momentos es realmente imprescindible: antes de comer o preparar alimentos, después de ir al baño, tras limpiar la casa, luego de usar transporte público, después de acariciar mascotas, al interactuar con personas enfermas, tras sonarse la nariz, toser o estornudar y al regresar de cualquier actividad fuera de casa
La técnica correcta: más que agua y jabón
Lavarse las manos bien no significa solo pasarlas bajo el agua unos segundos. La OMS recomienda un proceso que toma entre 40 y 60 segundos y que garantiza la eliminación de gérmenes. Sigue estos 10 pasos:
Moja tus manos con agua corriente.
Aplica jabón suficiente para cubrir ambas manos.
Frótalas palma con palma.
Entrelaza los dedos y limpia el dorso de cada mano.
Frota las palmas con los dedos entrelazados.
No olvides limpiar los pulgares con movimientos circulares.
Dedica unos segundos a la punta de los dedos, frotándolas contra la palma.
Enjuaga con agua limpia.
Sécalas con una toalla desechable o al aire.
Usa la misma toalla para cerrar el grifo, evitando el contacto directo.
Si no tienes acceso a agua y jabón, un desinfectante de manos con al menos 60% de alcohol puede ser una alternativa temporal, pero no sustituye el lavado adecuado.
Lavarse las manos es un acto cotidiano que, si se hace bien y en los momentos adecuados, puede salvar vidas. Un pequeño esfuerzo que reduce significativamente el riesgo de enfermedades y nos ayuda a vivir más saludables. Así que la próxima vez que tengas dudas, recuerda: agua, jabón y 60 segundos pueden hacer toda la diferencia.
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