Más que peluches: el papel de los objetos transicionales en la infancia
- Juan Diego Llamoca Zárate
- 17 ene
- 3 Min. de lectura
Aldana Regalado: "Los objetos de apego ayudan a que los niños transiten de una etapa a otra, brindando seguridad emocional en el proceso."

En 1951, el psicoanalista inglés Donald Winnicott introdujo el concepto de “objeto transicional” para describir un elemento que los niños eligen en los primeros meses y años de vida. Presentado por primera vez en el artículo Transitional Objects and Transitional Phenomena, el término hace referencia a un objeto que proporciona consuelo en los niños.
Objetos transicionales: herramientas de seguridad
“En el desarrollo de un niño, hay momentos en los que forma apego a objetos inanimados, sin vida”, explica Aldana Regalado Mujica en conversación con Diario Qhali. Ella es licenciada en Psicología por la Universidad Inca Garcilaso de la Vega (Perú) y se ha especializado en terapia racional-emotivo-conductual (TREC) y terapia cognitivo-conductual (TCC). “Sin embargo, para poder hacer la transición entre la primera infancia y la niñez, les brindamos estas herramientas de seguridad que les permitan atreverse a desarrollar actividades sin la presencia de papá o mamá.”
Es decir, los objetos transicionales se encuentran en una zona intermedia entre una realidad segura y otra desconocida para el infante. Este entorno, al que Winnicott llamó “espacio potencial”, facilita que los niños y niñas desarrollan la capacidad de estar solos y potencien su creatividad y juego.
“Comúnmente estos objetos siempre están presentes en la primera infancia, que va desde un año hasta los seis”, detalla Regalado Mujica. “Durante ese período, los chicos van eligiendo qué objetos son muy apreciados por ellos. Sin embargo, hay veces en que estos elementos pueden acompañar a los niños hasta su adolescencia”.
Esta permanencia, según los especialistas, no es necesariamente negativa. Por el contrario, demuestra cómo los objetos transicionales pueden seguir brindando seguridad emocional y apoyo en momentos de cambio.
De la manta al peluche: seres de confianza
Los objetos transicionales pueden ser de cualquier tipo. Comúnmente se trata de mantas afelpadas, juguetes o peluches que los niños y niñas adoptan de forma instintiva, atribuyéndoles un significado especial. En algunos casos, estos objetos pueden tener nombre y una personalidad únicos.
“El niño transfiere su seguridad a un ser de confianza y confort. Mayormente, casi siempre es a la mamá y el papá”, comentó Regalado Mujica. “Pero si el nene vive con abuelitos o en una casa-hogar, normalmente son los objetos los que se vuelven algo especial. Es muy probable que un niño que nunca ha tenido un papá o mamá tenga un objeto de apego, ya que lo percibe como parte de su familia, algo que lo va a cuidar.”

Según los especialistas de la salud infantil, la presencia de un objeto transicional es un indicador de desarrollo emocional y capacidad para controlar el estrés. La ausencia de este no necesariamente implica un problema mayor, pues cada individuo vive la niñez de forma única e impulsan mecanismos peculiares de afrontamiento. Sin embargo, una relación excesivamente dependiente o prolongada con un objeto transicional puede ser indicativo de ansiedad, abandono, negligencia o dificultades emocionales que requieran atención profesional.
“Antes, no se recomendaba que los chicos tengan objetos de apego, ya que se creía que les resultaría difícil soltarlos. No obstante, hoy se entiende que estos objetos pueden ayudar a los niños a desarrollar valentía y confianza”, concluyó Regalado Mujica. “Es importante que este proceso de apego sea gradual. El niño debe aprender a soltar el objeto de manera progresiva, ya que este es un proceso necesario para su desarrollo emocional y su transición hacia la vida adulta.”
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