Omega-3: Un aliado natural para personas con TLP y TDAH
- Deborah Astengo
- 28 feb
- 2 Min. de lectura
Cómo los ácidos grasos esenciales pueden contribuir al bienestar emocional y cognitivo.
Foto: Freepik
El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) afectan la regulación emocional, el comportamiento impulsivo y la concentración. Si bien los tratamientos convencionales incluyen terapia psicológica y medicación, la nutrición juega un papel clave en el manejo de estos trastornos, y el omega-3 ha demostrado ser un aliado natural en la estabilidad emocional y cognitiva.
El impacto del omega-3 en la salud mental
Los ácidos grasos omega-3, presentes en alimentos como el salmón, las semillas de chía y las nueces, tienen un efecto positivo en el funcionamiento del cerebro. Estudios recientes han demostrado que el consumo regular de omega-3 puede ayudar a reducir la impulsividad, la irritabilidad y mejorar la atención en personas con TLP y TDAH.
Según la nutricionista y especialista en salud mental, Dra. Claudia Fernández, “los omega-3, en especial el EPA y el DHA, favorecen la comunicación neuronal y la producción de serotonina, lo que contribuye a estabilizar el estado de ánimo y mejorar la concentración en pacientes con estos trastornos”.
Un estudio publicado en la revista Translational Psychiatry encontró que las personas con TDAH que recibieron suplementos de omega-3 presentaron una mejora significativa en su capacidad de atención y en la reducción de síntomas de hiperactividad. Asimismo, en el caso del TLP, se ha observado que estos ácidos grasos pueden disminuir la reactividad emocional y mejorar la regulación de las emociones.
Beneficios del omega-3 en personas con TLP y TDAH
Mejora la regulación emocional: Reduce la impulsividad y los cambios bruscos de humor.
Favorece la concentración y el enfoque: Es un complemento natural para mejorar la atención en personas con TDAH.
Reduce la inflamación cerebral: Ayuda a proteger las neuronas y mejora la conectividad cerebral.
Apoya la producción de neurotransmisores: Contribuye a niveles saludables de serotonina y dopamina, claves en la estabilidad emocional.
¿Cómo incorporar más omega-3 en la alimentación?
La Asociación Americana de Psiquiatría recomienda incluir al menos dos porciones de pescado graso a la semana, así como fuentes vegetales como semillas de linaza, chía y aceites de origen natural. En algunos casos, los suplementos de omega-3 pueden ser una opción, pero siempre deben ser indicados por un especialista.
“Una alimentación equilibrada, acompañada de una buena rutina de sueño y manejo del estrés, potencia los efectos positivos del omega-3 en la salud mental”, enfatiza la Dra. Fernández.
El omega-3 es un complemento natural con beneficios comprobados para personas con TLP y TDAH. Su impacto en la regulación emocional y la concentración lo convierte en un aliado clave dentro de un tratamiento integral, siempre acompañado por supervisión médica y hábitos saludables.
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