El impacto social y económico del Ozempic: ¿Adelgazar es solo para los ricos?
- Redacción Qhali
- 28 feb
- 3 Min. de lectura
El acceso a tratamientos de vanguardia para bajar de peso, como el Ozempic, revela cómo la delgadez se asocia al estatus social y económico en la sociedad actual.

El uso de Ozempic, un medicamento inicialmente creado para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad, ha generado controversia. Su elevado costo lo convierte en un lujo inaccesible para muchos, mientras que personas con alto poder adquisitivo lo utilizan como una vía rápida para bajar de peso, reforzando la idea de que la delgadez es sinónimo de estatus social.
Novo Nordisk, fabricante de Ozempic, reportó ventas por 33.700 millones de dólares en 2023, lo que representa un incremento del 36% en comparación con el año anterior. Este crecimiento se debe en gran medida a la demanda de Ozempic y otros medicamentos relacionados.
Proyecciones de mercado: Se estima que el mercado de Ozempic alcanzará los 10.990 millones de dólares en 2024 y crecerá a 16.500 millones de dólares para 2029, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) superior al 8%.
El precio de estar delgado con Ozempic
Para comprar Ozempic, es obligatorio contar con receta médica, ya sea de un servicio público o privado. Sin embargo, muchas personas prefieren acudir a especialistas privados para evitar las largas listas de espera y los estrictos requisitos del sistema de salud pública.
El endocrinólogo Víctor Bravo, autor de Maldito azúcar (Grijalbo, 2025), señala que solo quienes tienen diabetes tipo 2, obesidad y niveles elevados de glucosa que no pueden controlar con otros medicamentos pueden acceder a este tratamiento financiado. Además, recuerda que los estudios clínicos solo han evaluado su efectividad en pacientes con estas condiciones, no en personas sanas. Sin embargo, esto no parece importar a quienes pueden pagar por una "solución rápida" para adelgazar.
Este fenómeno ha llegado incluso a los eventos más glamurosos. En la gala de los premios Óscar, el presentador Jimmy Kimmel bromeó: "Cuando miro esta sala, no puedo evitar preguntarme, ¿será Ozempic adecuado para mí?" . Algo similar hizo Nikki Glaser en los Globos de Oro, señalando que esta es ahora "la gran noche de Ozempic".
La delgadez como símbolo de estatus
Ellen Atlanta, autora de Pixel Flesh: How Toxic Beauty Culture Harms Women (Headline, 2024), sostiene que el auge de Ozempic refleja cómo la tecnología y la industria farmacéutica están redefiniendo silenciosamente las jerarquías sociales.
"El acceso a fármacos para perder peso marca el inicio de una nueva era de desigualdad social. Ahora, la delgadez se asocia con la riqueza y con el acceso a tratamientos avanzados. Mientras tanto, la obesidad corre el riesgo de ser vista como una señal de desventaja económica, perpetuando estereotipos dañinos y ampliando la brecha entre quienes pueden 'controlar' su cuerpo y quienes no", explicó en una entrevista para SModa.
El peso como marcador de clase social
Virginia Sole-Smith, activista contra la cultura de la dieta y la gordofobia, advierte en su libro Fat Talk: Parenting in the Age of Diet Culture (Henry Holt and Co., 2023) que el peso se ha convertido en una etiqueta de clase. Se asocia la "epidemia de obesidad" con el consumo de comida procesada, la televisión y la ropa económica, reforzando el estigma de que las personas con sobrepeso están en esa situación por "pereza" o "ignorancia".
"Si viviéramos en una sociedad donde la comida no fuera un tema de angustia, no existiría ese ruido mental constante", comenta Sole-Smith. Y aquí es donde entra Ozempic: suprime el hambre, lo que lo convierte en un aliado atractivo para quienes pueden pagarlo.
El periodista Johann Hari, autor de Adelgazar a cualquier precio (Ediciones Península, 2025), destaca que este medicamento profundiza las diferencias de clase a corto plazo, ya que solo los ricos pueden costarlo. Sin embargo, a largo plazo, podría volverse más accesible. "Los sistemas de salud deben financiar estos tratamientos porque, al reducir la obesidad, también disminuyen los costos médicos a futuro" , explica.
Actualmente, hay más de 70 fármacos contra la obesidad en desarrollo, y según el científico Daniel Drucker, pionero en la investigación del GLP-1 (ingrediente activo de Ozempic), en pocos años existirán versiones en pastillas que costarán entre uno y dos dólares al día. Esto permitiría que más personas accedan al tratamiento, siempre que haya inversión pública para facilitarlo.
La llegada de medicamentos como Ozempic ha reabierto el debate sobre el significado de la gordura en nuestra sociedad. Al final, la conclusión parece clara.
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