¿Por qué es bueno mostrarse curioso? Esto dice la ciencia
- Redacción Qhali
- 18 feb
- 4 Min. de lectura
Sentir curiosidad por los demás tiene beneficios para tus relaciones y tu felicidad.

Jeff Wetzler, Doctor en Educación, sostuvo que la curiosidad es la chispa que impulsa los avances científicos y las obras artísticas más impresionantes de todos los tiempos. Sin embargo, asegura que también mejora la forma en que uno se conecta con los demás. Sentir curiosidad por estar con el otro y conocerlo benefician las relaciones, el crecimiento personal y la felicidad interior.
La curiosidad no solo agrada, sino que transforma. De hecho, según Wetzler, las investigaciones sostienen que la curiosidad hace a una persona más empática y, al mismo tiempo, más abierta a interactuar con los demás. A continuación, se enumeran los beneficios de sentir curiosidad, según la ciencia.
La curiosidad es agradable
¿Te ha ocurrido que te sientes bien cuando una persona te hace una pregunta genuina y se toma el tiempo de entenderte? La ciencia confirma este efecto.
"Un estudio publicado en la Journal of Personality and Social Psychology exploró este tema al emparejar a desconocidos para conversar. A un grupo se le pidió que hiciera más preguntas, mientras que al otro grupo no se le dieron instrucciones específicas", relata Wetzler. "Los resultados mostraron que los participantes a los que se les preguntó más calificaron a sus interlocutores como más agradables".

La razón detrás de este fenómeno se relaciona con la naturaleza de las preguntas, que no son más que una señal de interés capaz de generar en las persona la sensación de sentirse valoradas y comprendidas. Por ello, Wetzler concluye que cuanto más preguntamos, más nos quieren y están dispuestos a compartir cosas que a tu curiosidad le viene bien.
La curiosidad genera curiosidad
Así como la gripe, la curiosidad se contagia, afirma Wetzler. Si demuestras curiosidad por las experiencias de una persona, es más probable que esa persona también sienta curiosidad por ti.
Un estudio realizado por investigadores de la Escuela de Negocios de Harvard descubrió que cuando las personas se sienten escuchadas y comprendidas, están más abiertas a considerar otros puntos de vista que desconoce.

La curiosidad crea empatía
La empatía es la capacidad que los seres humanos tienen para comprender y compartir los sentimientos de otra persona. Para Wetzler, esta habilidad se fortalece con la curiosidad.
“Una investigación de Todd Kashdan y sus colegas de la Universidad George Mason revela cómo la curiosidad impulsa a las personas a explorar las emociones y perspectivas de los demás", sostuvo. "Cuando las personas interactúan con una mentalidad abierta y buscando comprender por qué alguien se siente de cierta manera, mejoran su capacidad de empatizar”.

En palabras de Wetzler, esto es crucial cuando se trata con personas de diferentes orígenes y creencias. La curiosidad, en vez de confirmar prejuicios superficiales, conecta a un nivel más humano y profundo con la persona a la que se empieza a conocer.
La curiosidad genera resiliencia
Se ha descubierto que cuando se enfrenta una situación adversa, las personas curiosas tienden a abordar sus sentimientos con una mente más abierta, explorando cómo reaccionan sus emociones. Esto ocurre porque la curiosidad fortalece la flexibilidad psicológica, es decir, la capacidad de ajustar los pensamientos, las emociones y las conductas cuando se presentan desafíos.
Así, además de controlar tus emociones para hacerle frente al estrés, las personas curiosas tienen más probabilidades de ver los conflictos como oportunidades para aprender y crecer.
“Se hacen preguntas como: ¿Qué puedo aprender de esta experiencia? ¿Cómo puedo abordar esto desde una perspectiva diferente?”, escribió Wetzler. “Este cambio de mentalidad les facilita encontrar soluciones constructivas y recuperarse más rápidamente de los reveses”.
La curiosidad: algo más que un simple gesto
Wetzler señala que la curiosidad no es cortesía, sino una herramienta para conectar con el otro, crecer y entender. Por ello, concluye que si uno se toma el tiempo de comprender cómo es el mundo interior de una persona, además de hacerla sentir valorada, beneficia la vida de quien pone en práctica la curiosidad.
“La próxima vez que estés en medio de una conversación difícil o incómoda, pregúntate: ¿Qué puedo aprender de esta persona? Te sorprenderá lo mucho que tu curiosidad transforma tu interacción… y tu vida”, finalizó.
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