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¿Por qué nos da tanta pereza? Claves para entenderla y recuperar la motivación

  • Foto del escritor: Redacción Qhali
    Redacción Qhali
  • hace 3 días
  • 3 Min. de lectura
  • La pereza va más allá de la simple flojera: factores biológicos y psicológicos influyen en nuestra motivación.

Persona con pereza
Foto: Freepik

La pereza, esa sensación de falta de energía o ganas de hacer algo, es un fenómeno más común de lo que parece. Su origen no solo está ligado a la falta de motivación, sino también a factores psicológicos y biológicos. Según la American Psychological Association (APA), la motivación está influida tanto por factores internos, como la percepción de autoeficacia, como por elementos externos, como el entorno social​. Además, la teoría cognitivo social de Albert Bandura señala que la manera en que interpretamos nuestra capacidad para alcanzar objetivos influye directamente en nuestros niveles de motivación.


Por otro lado, algunos estudios han relacionado la pereza con la actividad de ciertos genes, el desarrollo hormonal e incluso con la creatividad. Aunque en exceso puede ser perjudicial, entender sus causas y aprender a gestionarla puede marcar la diferencia en nuestra productividad diaria.

¿Qué causa la pereza?


Según un informe del portal web ABC España salud las razones por las que nos da pereza hacer algo pueden ser variadas, pero suelen estar ligadas a factores como la falta de motivación, la ausencia de claridad en los objetivos y la falta de resultados tangibles. Las tareas rutinarias, aquellas que requieren un gran esfuerzo o las que están programadas a largo plazo son las que más nos cuestan.


Además, los estudios sugieren que la pereza tiene un trasfondo biológico. Por ejemplo, se ha encontrado que la pereza está relacionada con la actividad de ciertos genes, los cuales controlan la fuerza muscular y los complejos enzimáticos. Durante la adolescencia, los descansos prolongados pueden incluso optimizar la producción de la hormona del crecimiento. En este sentido, "holgazanear" podría ser más beneficioso de lo que parece, ya que permite recuperar energías para futuros esfuerzos.


Asimismo, otras causas pueden ser el sentimiento de incapacidad y el conflicto entre lo urgente y lo importante, ya que a veces, lo urgente nos distrae de lo que realmente importa y nos genera resistencia a seguir adelante.


Curiosamente, algunos estudios han vinculado la pereza con la inteligencia y la creatividad. Las personas con un alto coeficiente intelectual tienden a pasar más tiempo reflexionando y divagando, lo que favorece la creatividad. Además, un buen descanso puede ayudar a disminuir el estrés y mejorar la capacidad de retención, dos factores esenciales para el rendimiento cognitivo.

Consejos para superar la pereza


Aunque puede tener ventajas, la pereza también puede convertirse en un obstáculo cuando se trata de alcanzar nuestros objetivos. Si se deja llevar por este sentimiento con demasiada frecuencia, es fácil perder el foco y la productividad, lo que impide alcanzar metas importantes. Por eso, encontrar un equilibrio es esencial. Por ello, te presentamos algunos consejos para poder superarla.


  1. Establece objetivos claros: Mantén siempre presentes tus metas y no pierdas de vista lo que quieres lograr.

  2. Haz que sea fácil empezar: Si alguna tarea te cuesta, prepara todo lo necesario con antelación para que sea más sencillo comenzar.

  3. No te sobrepienses: Cuando te detienes a pensar demasiado, surgen excusas. Mejor actúa sin pensarlo tanto.

  4. Descansa: Asegúrate de descansar lo suficiente para tener la energía necesaria y enfrentar las tareas con mayor disposición.

  5. Adopta un estilo de vida saludable: Una dieta equilibrada y la práctica de ejercicio te ayudarán a mantener altos niveles de energía.

  6. Celebra tus pequeños logros: Reconocer tus victorias, por más pequeñas que sean, y agradecer tus esfuerzos puede motivarte a seguir adelante.


Aunque la pereza puede tener una justificación biológica y hasta beneficiosa en algunos casos, también puede convertirse en un obstáculo en nuestra vida diaria. Reconocerla y aprender a gestionarla de manera efectiva puede hacer la diferencia para mantener un buen equilibrio entre descanso y productividad.

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