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¿Por qué nos despertamos cansados? Cuándo es normal y cuándo es una señal de alerta

  • Foto del escritor: Jhostin Jorge Cartolin
    Jhostin Jorge Cartolin
  • 21 mar
  • 4 Min. de lectura
  • El descanso inadecuado afecta la salud, la memoria y el rendimiento diario: entender sus causas es clave para mejorar la calidad de vida.

Despertarse cansado
Foto: Freepik


Despertarse cansado a pesar de haber dormido varias horas es una realidad común que puede estar relacionada con diversos factores. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la falta de un descanso adecuado impacta directamente en el bienestar general, recomendando entre 6 y 7 horas de sueño diarias en horarios regulares. Además, según EsSalud, el 90% de la población mundial sufre algún trastorno del sueño, lo que afecta su productividad y calidad de vida. En Perú, esta problemática ha ido en aumento en los últimos años, con un incremento en los casos de insomnio debido al estrés, la ansiedad y los cambios en los hábitos de descanso.


Para entender mejor sobre el tema y cuándo podría representar un problema de salud, Qhali conversó con el doctor Miguel Galeano, neuropsicólogo de la Clínica San Juan de Dios.


¿Por qué nos despertamos cansados?


Según el Dr. Galeano, despertarse sin energía tiene dos causas principales. La primera es simplemente no haber dormido lo suficiente. Cada edad tiene un requerimiento de sueño diferente, y cuando no se cumplen esas horas mínimas, el cuerpo no logra recuperarse correctamente.


La segunda causa es un sueño de mala calidad. Aun si se duerme durante muchas horas, el descanso puede no ser reparador debido al estrés, las preocupaciones o hábitos poco saludables. "Dormimos, pero no descansamos", explica el especialista.


Lo que pasa en el cerebro mientras dormimos


El sueño tiene varias etapas, pero una de las más importantes es la fase REM (movimientos oculares rápidos). En esta fase es cuando el cerebro procesa la memoria y consolida los eventos del día. Si no se llega a esta etapa de manera adecuada, la recuperación del organismo se ve afectada.


Pero, ¿qué impide que lleguemos a un sueño profundo y reparador? "Las preocupaciones constantes, cenar muy tarde, acostarse a deshoras o tener un estilo de vida desordenado pueden alterar el reloj biológico y afectar la calidad del descanso", señala el neuropsicólogo.


El impacto del estrés y la ansiedad en el sueño


Se sabe que el estrés y la ansiedad pueden provocar insomnio, pero también afectan el descanso de quienes logran dormir. Según el Dr. Galeano, esto ocurre debido a un fenómeno llamado "privación crónica del sueño". Con el tiempo, el cerebro se acostumbra a dormir mal, pero esto tiene un costo: las neuronas se debilitan, algunas mueren y comienza un deterioro cognitivo. Esto explica por qué el olvido y la falta de concentración se vuelven cada vez más frecuentes en personas con mal descanso.


"Las neuronas necesitan al menos ocho horas de sueño para regenerarse correctamente. Si no se consigue un sueño reparador, la persona puede volverse más irritable, tener ansiedad crónica e incluso desarrollar problemas cognitivos a una edad temprana", advierte el especialista.

Consecuencias de un sueño de mala calidad


Dormir mal no solo genera cansancio, sino que también afecta la memoria, la concentración y el estado de ánimo. "Una persona con sueño deficiente empieza a olvidar cosas con más frecuencia, afecta su capacidad de organización y planificación, y se vuelve menos eficiente en su día a día", explica el Dr. Galeano. Además, el mal descanso puede derivar en problemas emocionales como irritabilidad y ansiedad.


Aunque el cuerpo es capaz de adaptarse a muchas situaciones, dormir mal siempre tendrá consecuencias. "El cerebro funciona como un motor: si no recibe el mantenimiento adecuado, colapsa con el tiempo", afirma el experto.


Privarse de sueño de manera recurrente puede provocar dolores de cabeza, alteraciones en la memoria e incluso la aparición de pesadillas. Además, las crisis emocionales que no se gestionan adecuadamente pueden convertirse en traumas que, a largo plazo, afectan la salud mental.


¿Cómo mejorar la calidad del sueño?


Despertarse cansado no siempre es normal. Si esto ocurre con frecuencia, es importante revisar la calidad del sueño y hacer cambios en la rutina para mejorar el descanso. De lo contrario, el impacto en la salud física y mental puede ser significativo. Priorizar el sueño no solo es clave para sentirse con energía, sino también para proteger el bienestar a largo plazo. La buena noticia es que algunos cambios en la rutina pueden ayudar a mejorar el descanso y despertar con más energía:


  • Cenar temprano: La última comida del día debe ser ligera y preferiblemente antes de las 6 de la tarde para permitir una buena digestión.

  • Establecer un horario de sueño: Acostarse y despertarse a la misma hora cada día ayuda a regular el reloj biológico.

  • Evitar bebidas energizantes: Sustituirlas por agua o jugos naturales favorece un sueño más profundo.

  • Hacer ejercicio regularmente: Actividades como la natación ayudan a relajar el sistema nervioso y mejorar la calidad del descanso.

  • Evitar la compensación del sueño durante el día: Dormir de día no reemplaza el descanso nocturno y puede alterar los ciclos naturales de sueño.

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