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Primeros auxilios psicológicos: El apoyo emocional crucial tras una tragedia

  • Foto del escritor: Giancarlo Luna Victoria De Bona
    Giancarlo Luna Victoria De Bona
  • 20 mar
  • 4 Min. de lectura
  • El apoyo emocional es crucial tras pasar por un suceso fuerte o una tragedia.

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Reconocer y pedir ayuda son útiles cuando se ha experimentado un suceso fuerte. Foto: Unsplash.

En los últimos tiempos, hemos sido testigos en los medios de comunicación de diversas tragedias que han afectado a un gran número de personas, desde el colapso de puentes hasta el derrumbe completo de techos en centros comerciales. Estos eventos nos invitan a reflexionar sobre la importancia de no solo contar con conocimientos sobre primeros auxilios en general, sino también sobre los primeros auxilios psicológicos. Esta disciplina es fundamental, ya que nos permite estar mejor preparados para ofrecer apoyo emocional a las personas afectadas en situaciones tan críticas, contribuyendo a su bienestar y recuperación en momentos de gran vulnerabilidad.


El objetivo principal de los primeros auxilios psicológicos es ayudar a las personas afectadas a recuperar el control emocional, afrontar la situación que han vivido y reducir el nivel de estrés que provoca el evento traumático. Además, se busca conectar a la persona con su red de apoyo, ya sean familiares, amigos o entidades a las que pertenezca, como grupos de apoyo o instituciones religiosas, si es el caso. También se pretende fortalecer las estrategias de afrontamiento, alentando a las personas a reflexionar sobre cómo han enfrentado situaciones similares en el pasado.


Es importante entender que el “daño secundario” son las secuelas que se generan como resultado del “daño primario” (inevitable). Una forma de prevenir el daño secundario es crear un ambiente seguro y de confianza en el que la persona afectada se sienta acompañada y respaldada.

Los primeros auxilios psicológicos deben aplicarse inmediatamente después del daño primario, o dentro de las primeras 72 horas, aproximadamente, para ser efectivos en la mitigación de las secuelas emocionales.


¿Cómo aplicar los Primeros Auxilios Psicológicos?


El primer paso para aplicar los primeros auxilios psicológicos es apartar al sujeto afectado del caos de la emergencia, llevándolo a un lugar tranquilo y seguro. Es esencial proporcionarle agua y comida, así como identificar si necesita algún tipo de ayuda especial, como atención médica o un traductor.


Además, debemos asegurarnos de que la persona tenga acceso a medios materiales básicos como lápiz, papel, teléfono o ropa de abrigo, según lo que pueda necesitar en ese momento. Es fundamental informar a la persona afectada de lo que está ocurriendo de manera honesta, sin mentirle ni prometerle lo que no podamos cumplir, y siempre hablando con calma y sin alzar la voz.


Es importante escuchar lo que nos cuenta la persona sin emitir juicios, y dándole la importancia que realmente tiene lo que está compartiendo. Durante este proceso, debemos intentar reunir a la familia y asegurarnos de que los niños nunca se queden solos, poniéndolos en contacto con un familiar o un profesional.


Una parte esencial del proceso es promover el empoderamiento de la persona, es decir, ayudarle a identificar sus necesidades, tomar decisiones, priorizar los problemas y buscar soluciones. También, para facilitar el afrontamiento, debemos ayudar a la persona a reconducir sus pensamientos negativos y conductas evitativas, haciéndola consciente de sus propios recursos personales.


En el caso de situaciones como duelos, es importante facilitar el proceso de adaptación emocional, invitando a la persona a participar en procesos funerarios colectivos o en rituales que sean apropiados para su situación. Además, debemos proporcionarles pautas psicoeducativas que incluyan estrategias de trabajo personal y de higiene que faciliten la adaptación progresiva de la persona, ayudándola a volver a su vida cotidiana de manera gradual y saludable.


Técnicas específicas dentro de los Primeros Auxilios Psicológicos


Existen diversas técnicas que pueden ser utilizadas dentro de los primeros auxilios psicológicos, y dos de las más conocidas son la técnica del defusing y la técnica del debriefing.


  1. Técnica del Defusing


La técnica del defusing tiene como objetivo principal informar sobre el hecho ocurrido y el estrés experimentado por el equipo, minimizar las reacciones de estrés y potenciar el entorno de apoyo social, como familiares y amigos. Esta técnica también busca recordar y reforzar las capacidades de afrontamiento de cada persona y analizar el bienestar y las necesidades de los involucrados.


El defusing se lleva a cabo en tres fases:


  • Introducción: Se explica cómo se desarrollará la sesión, los objetivos y el proceso. Se invita a los participantes a hacer preguntas.

  • Exploración de los hechos: En esta fase, se solicita a los participantes que relaten los hechos, cómo se llevó a cabo la intervención, qué vivieron y qué observaron durante el incidente.

  • Información y cierre: Se resume todo lo contado en la fase anterior, se normalizan las reacciones de estrés y se dan pautas para el afrontamiento del estrés y la gestión de emociones en los primeros días, buscando reforzar conductas que favorezcan la resiliencia.


    2. Técnica del Debriefing

El debriefing, por otro lado, es una técnica más estructurada que no se aplica de manera inmediata, sino entre las 24 y 72 horas posteriores al incidente.


Esta técnica también consta de varias fases:


  • Introducción: Se explican las normas y el funcionamiento del ejercicio. Los participantes se presentan y comparten algo sobre sí mismos.

  • Relato de los hechos: Cada persona relata de manera detallada lo que sucedió desde antes hasta después del incidente, explicando lo que hicieron sin entrar en más detalles.

  • Relato de los pensamientos: Se invita a los participantes a compartir los pensamientos que tuvieron en cada etapa del incidente.

  • Relato de las emociones: En esta fase, se exploran las emociones que los participantes experimentaron durante el mismo periodo de tiempo.

  • Resumen y reformulación: El facilitador resume lo que se ha compartido, resaltando que todas las emociones y pensamientos son comunes y normales.

  • Refuerzo: Se refuerzan aquellas actitudes y pensamientos que ayudan a normalizar la experiencia y se buscan soluciones basadas en experiencias previas para mejorar las estrategias de afrontamiento.

  • Cierre y seguimiento: Finalmente, se proporciona información sobre el seguimiento adecuado, conectando a los participantes con una red de salud pública o los servicios correspondientes.


Además de estas dos técnicas, existen otras herramientas que pueden ser de gran ayuda para las personas afectadas. En definitiva, es fundamental estar preparados no solo para afrontar nuestras propias emociones en situaciones de emergencia, sino también para brindar el apoyo necesario a quienes nos rodean. De esta manera, contribuimos a la creación de una sociedad más solidaria y resiliente.


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