top of page

“Querida Kitty”: resiliencia desde la adversidad

  • Foto del escritor: Juan Diego Llamoca Zárate
    Juan Diego Llamoca Zárate
  • 16 ene
  • 6 Min. de lectura
  • La resiliencia es la capacidad de sobreponerse a la adversidad. En Kitty, el diario de Ana Frank, se evidencian algunas de sus cualidades.


Ana Frank escribiendo en el escritorio
Para su cumpleaños número trece, Ana recibe como regalo un diario. En los dos años que se esconde, Ana escribe sobre lo que ocurre en la Casa de Atrás, pero también sobre lo que siente y piensa. FOTO: Anne Frank House



Como regalo y, al mismo tiempo, confidente personal, Kitty acompañó a la joven Ana Frank en el escondite de la Casa de Atrás en 1942. En sus páginas, no solo se plasmaron los altibajos emocionales de una adolescente que enfrenta la persecución nazi, sino también mensajes de esperanza sobre un futuro mejor. Ana fue descubierta en 1944 y murió de tifus en el campo de concentración de Bergen-Belsen, Alemania, en 1945.


Resiliencia: un concepto problemático



“Espero poder confiártelo todo como aún no lo he podido hacer con nadie, y espero que seas para mí un gran apoyo.”


Ana Frank, 2 de junio de 1942



El término "resiliencia"se ha convertido en parte del lenguaje cotidiano, ya sea en el ámbito escolar o en conversaciones familiares. Investigadores señalan que el interés por este concepto ha crecido exponencialmente, tanto entre quienes lo estudian como entre quienes no están relacionados con la investigación. No obstante, este auge, considerado prometedor por los especialistas, ha diversificado las interpretaciones del término, lo que plantea nuevos retos para definirlo con precisión.


“Por ejemplo, hace apenas unos momentos tuve la oportunidad de preguntar a Murray Stein qué hemos aprendido sobre resiliencia en los últimos seis años. Murray es un reconocido psicoanalista suizo”, contó Karestan Koenen, profesora de Epidemiología Psiquiátrica de la Harvard T.H. Chan School of Public Health. “Y me dijo: ‘No estoy seguro de que lo hayamos hecho, tal vez ahora tengamos más claridad sobre el problema’.”

A pesar de estas limitaciones, existen consensos en la academia. Un estudio en 2020, que buscó encontrar un acuerdo entre las partes, destacó que todas las definiciones coincidían en conceptualizar la resiliencia en múltiples niveles, desde lo biológico hasta lo social. Al mismo tiempo, se definió a la resiliencia como un proceso que requería de una interacción con el otro, alejándose de una visión individualista.


De esa manera, la resiliencia es un proceso dinámico y multinivel de adaptación al trauma y el estrés, abarcando tanto factores positivos como negativos. Según los especialistas, ser resiliente puede proteger en algunos contextos, pero también perjudicar en otros.


“Por ejemplo, las personas resilientes que no presentan síntomas, a pesar de haber experimentado maltrato infantil, pueden mostrar alteraciones en la arquitectura de las redes cerebrales”, asegura Christy Denckla, investigadora de la Harvard T.H. Chan School of Public Health. “Estas alteraciones pueden tener implicaciones negativas para la salud cerebral, pero, al mismo tiempo, podrían proteger contra la carga psiquiátrica.”

Violencia política: un contexto de crisis



“Las cosas no van bien en Alemania: hay poco trabajo y mucha pobreza. Al mismo tiempo, Adolf Hitler obtiene más y más seguidores con su partido. Hitler odia a los judíos y los culpa de todos los problemas en el país. Asimismo, juega con los sentimientos antisemitas que prevalecen en ese momento. Debido a este odio a los judíos y la mala situación económica, los padres de Ana y Margot Frank, Otto y Edith, deciden mudarse a Ámsterdam, Países Bajos.”




El trauma y el estrés son el efecto de un contexto conflcitivo en que las exigencias del entorno exceden las formas de afrontamiento del sujeto. Para Ana Frank este contexto estuvo marcado por la violencia política nazi de la Segunda Guerra Mundial.


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el término violencia política se refiere a un fenómeno en el que se producen actos de crueldad perpetrados por grupos de personas con un propósito político. Contempla diversas formas de violación a los derechos humanos, como el terrorismo, el conflicto armado interno, el genocidio, la represión, la persecución política, el crimen organizado, entre otros.


“Las víctimas de la violencia política desarrollan síntomas de estrés negativo, y en algunos casos, se pueda dar lugar al trastorno de estrés postraumático”, explica Moshe Zeidner, profesor emérito de Psicología Educacional y Desarrollo Humano en la Universidad de Haifa, Israel. “Por otro lado, no solo las personas afectadas directamente por la violencia sufren este tipo de afecciones, sino también aquellas que han estado próximas a eventos de esta naturaleza”.

Una tesis publicada por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), encontró que los efectos de la violencia política en las víctimas eran diversos. El miedo y el temor comprendían las principales reacciones, seguidas de la inseguridad, la desesperación y la indefensión.


Sin embargo, frente a estas situaciones, las víctimas reaccionaban con respuestas de afrontamiento. Según los expertos, estas son mecanismos de regulación que se refieren a cómo la gente controla y dirige su comportamiento y sus emociones bajo condiciones estresantes con el objetivo de activar el sistema de la calma.


“Las formas o respuestas de afrontamiento son múltidimensionales, por lo que pueden cumplir diversas funciones, como resolver problemas externos, tratar emociones propias, cambiar el entorno o adaptarse a él, tal como lo hace la resiliencia”, sostienen Ellen Skinner y Melanie Zimmer, investigadoras de la Universidad de Griffith, Australia. “Por ello, son de una variedad infinita, pues están destinadas a necesidades específicas

Kitty: expresión de resiliencia



“'Kitty’ es el personaje ficticio a quien Ana Frank escribe muchas de sus cartas durante su escondite en la Casa de Atrás. El nombre aparece por primera vez el 22 de septiembre de 1942, en una de sus páginas. Aunque la vida es pesada en el escondite, Ana va formando, lentamente, una rutina diaria: la escritura.”




La resiliencia en el caso de Ana Frank parte de la presencia de una situación adversa. Para la adolescente y su familia, la invasión nazi en los Países bajos supuso un contexto de persecución hacia las personas judías, a quienes se le impusieron diversas restricciones como la imposibilidad de utilizar medios de transporte, participar en deportes públicos o asistir a escuelas no judías, como lo afirman diversos investigadores de la memoria y los derechos humanos.


“A pesar de esto, Ana escribe en su diario que la vida debía continuar, que la vida era aún soportable. Esta situación se agravó mucho más luego de que Margot, su hermana, recibiera un citatorio para presentarse en los campos de concentración de forma voluntaria”, explica Florencia Gerling, psicóloga argentina de la Universidad de Buenos Aires. “Por eso, Ana hacía referencia a su antiguo hogar con mucho anhelo, para luego describir el cambio brusco que le tocó vivir, con los altercados y confrontaciones diarias. Fue algo que no podía comprender, que la tomó desprevenida.”

Para afrontar esta situación, Ana tuvo que lidiar con factores de riesgo caracterizado por los conflictos bélicos, la persecución y el encierro. Según los especialistas, estos factores, que pueden ser internos o externos, son componentes propiciatorios de malestar y desorganización. Ana ya no contaba con sus amigos, ni las salidas cotidianas, ni las actividades distractoras.


 “Ella tuvo que desarrollar diversas estrategias que le permitieron sobrellevar estas condiciones y enfrentarlas. A estas características se les denomina factores de protección, y uno de ellos fue la escritura”, indicó Gerling. “El diario tomó el rol de una amiga idealizada de nombre Kitty. De hecho, Ana expresa en reiteradas ocasiones que la redacción le servía como un método para sacar pensamientos desde el fondo del corazón. Por eso, escribía sobre sus sentimientos, inquietudes y dificultades con un objetivo: lidiar con el malestar y regular sus emociones de forma adecuada”.

Sin embargo, la resiliencia no solo es un proceso individual, sino que se ve influenciado por procesos de interacción con los "otros", como lo afirman los especialistas. En la historia de Ana cobraron gran protagonismo seis personas que ayudaron a su familia: Víctor Kugler, Johannes Kleiman, los esposos Gies y la familia Voskuijl, llamados por ella "protectores". Como lo sostuvo en su diario, estas personas hicieron posible que los Frank y sus acompañantes permanezcan casi dos años a salvo, donde no solo proveían alimentos para la supervivencia, sino que también intentaban brindar todo lo necesario para crear un entorno lo más confortable posible.


El 4 de agosto de 1944, Ana fue descubierta por la policía y arrestada junto con los demás escondidos. Aún se desconoce la razón exacta de la incursión. No obstante, parte de los escritos de Ana fueron salvados por dos de sus protectoras, quienes rescataron los papeles antes de que los nazis vaciaran la Casa de Atrás. De todos los que se escondieron, solo Otto Frank, el padre de Ana, sobrevivió a la guerra. Los textos conservados le causaron una gran impresión. Convencido por sus amigos, Otto decidió pubicar el diario, y el 25 de junio de 1947, esto se hizo realidad.



"Quiero ser de utilidad y alegría para los que viven a mi alrededor, aun sin conocerme. ¡Quiero seguir viviendo, aun después de muerta!"


Ana Frank, miércoles, 5 de abril de 1944



Comments


bottom of page