Rinitis alérgica en el Perú: una afección común que afecta a millones
- Redacción Qhali
- 18 mar
- 2 Min. de lectura
La rinitis alérgica no es solo un resfriado persistente, sino una afección que impacta la calidad de vida de miles de peruanos.

En el Perú las alergias respiratorias afectan al 20% de la población peruana y se presentan como rinitis alérgica o asma bronquial convirtiéndola en una de las enfermedades respiratorias más comunes en la capital según Essalud. A pesar de su alta prevalencia, muchas personas desconocen su origen, sus factores desencadenantes y la manera correcta de tratarla.
Según el Ministerio de salud (MINSA) La rinitis alérgica, también conocida como fiebre del heno, es una respuesta exagerada del sistema inmunológico ante sustancias inofensivas como el polen, los ácaros del polvo o la caspa de mascotas. A diferencia del resfriado común, no es causada por un virus, sino por una reacción alérgica que provoca estornudos, congestión nasal, picazón en los ojos y goteo nasal.
Factores desencadenantes y síntomas de la rinitis alérgica
Los principales desencadenantes de la rinitis alérgica incluyen:
Polen de árboles, césped y maleza, según la temporada.
Ácaros del polvo y moho en interiores.
Caspa de mascotas.
Contaminantes ambientales y humo del tabaco.
Los síntomas pueden variar en intensidad y presentarse de manera estacional o durante todo el año. Entre los más comunes están la congestión nasal, la picazón en la garganta y los ojos, los estornudos frecuentes y el goteo posnasal.
A pesar de no ser una enfermedad grave, la rinitis alérgica puede afectar significativamente la vida diaria de quienes la padecen. La falta de sueño debido a la congestión, el bajo rendimiento académico y laboral, y el malestar general son algunas de sus consecuencias. Además, en personas con asma, la rinitis puede agravar los síntomas respiratorios.
Tratamiento y prevención
El control de la rinitis alérgica se basa en evitar los alérgenos y, cuando es necesario, recurrir a tratamientos médicos. Algunas recomendaciones incluyen:
Mantener los espacios libres de polvo y humedad.
Usar filtros de aire y ropa de cama hipoalergénica.
Evitar el contacto prolongado con mascotas si se es sensible a su caspa.
Consultar a un especialista para el uso de antihistamínicos o inmunoterapia.
A pesar de que no existe una cura definitiva, con un manejo adecuado es posible mejorar la calidad de vida de los pacientes y reducir el impacto de los síntomas en su rutina diaria.
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