Palomas, teclados y mordidas de chicle: los sonidos que pueden desatar misofonía
- Redacción Qhali
- hace 5 días
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Descubre la Misofonía, el Misterio Detrás de la Intolerancia a Ciertos Ruidos.

La misofonía es un trastorno en el cual sonidos cotidianos, como masticar, respirar o teclear, provocan en algunas personas reacciones emocionales intensas, como ira, ansiedad o pánico. El término deriva del griego y significa "odio al sonido". Estudios recientes indican que su prevalencia varía ampliamente: una investigación en Alemania encontró que el 33,3% de los participantes reportaron sensibilidad a al menos un sonido específico, aunque solo el 2,2% presentó síntomas de moderados a severos. En el Reino Unido, se estima que alrededor del 18,4% de la población podría estar afectada.
Jane Gregory, psicóloga de la Universidad de Oxford y autora del libro Sounds Like Misophonia, comparte su experiencia personal:
"Cuando era más joven, el sonido que me hacía sentir más rara era ese ruido repetitivo que hacen las palomas", cuenta Gregory.
En octubre de 2024, el Fondo de Investigación de la Misofonía anunció una inversión de 12 millones de dólares para proyectos destinados a comprender mejor este trastorno y desarrollar tratamientos efectivos. Según Lauren Harte-Hargrove, directora ejecutiva del fondo, la misofonía ha sido históricamente incomprendida y poco investigada, dejando a muchas personas afectadas sin respuestas ni apoyo adecuados.
Causas y mecanismos subyacentes
La comunidad científica aún investiga las causas exactas de la misofonía. Una teoría sugiere que podría estar relacionada con el instinto evolutivo de detectar amenazas ocultas. Jennifer Brout, fundadora de la Red de Investigación de la Misofonía, señala que en tiempos ancestrales, prestar atención a sonidos sutiles podía ser crucial para la supervivencia, como identificar la presencia de depredadores o detectar signos de enfermedades.
Además, estudios recientes han encontrado vínculos genéticos entre la misofonía y trastornos como la ansiedad y la depresión, sugiriendo una posible predisposición hereditaria.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico de la misofonía es complejo y actualmente no existen pruebas estandarizadas definitivas. Profesionales de la salud utilizan herramientas como el Cuestionario de Misofonía de Duke (DMQ) para evaluar el impacto de la sensibilidad sonora en la vida diaria del paciente. Dado que no hay una cura definitiva, el tratamiento se centra en el manejo de los síntomas. Estrategias comunes incluyen el uso de auriculares con cancelación de ruido y terapias psicológicas. La terapia cognitivo-conductual (TCC) ha mostrado resultados prometedores, ayudando a los pacientes a modificar su respuesta emocional a los sonidos desencadenantes.
Es esencial continuar con la investigación para comprender mejor la misofonía y desarrollar tratamientos más efectivos, mejorando así la calidad de vida de quienes la padecen.
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