Técnicas de relajación: Estrategias efectivas para reducir el estrés y mejorar tu bienestar
- Elizabeth Espinoza
- 7 feb
- 3 Min. de lectura
Descubre cómo las técnicas de relajación pueden ayudarte a aliviar el estrés, mejorar tu salud y aumentar tu calidad de vida.

El estrés crónico es malo para el cuerpo y la mente, trayendo consigo problemas de salud como presión arterial alta, dolores de estómago, dolores de cabeza, ansiedad y depresión. Utilizar técnicas de relajación ayuda a sentirse tranquilo, a mejorar la salud física y bienestar general.
Los ejercicios de relajación están diseñados para manejar el estrés, y aliviar los efectos que este provoca al cuerpo. Esta emoción hace que libere hormonas que aumentan la presión arterial y elevan la frecuencia cardíaca, a esto se denomina respuesta al estrés.
Las técnicas de relajación, ayudan al cuerpo a relajarse y disminuir la presión arterial y la frecuencia cardiaca. Existen muchas técnicas. Esto se denomina respuesta de relajación.
Beneficios de las técnicas de relajación
Lidiar con el trabajo diario o las exigencias de una enfermedad puede hacer que la relajación no sea una prioridad, sin embargo los beneficios son notables y pueden mejorar la salud en general. Algunos de los beneficios incluyen:
Reducción de la frecuencia cardíaca y la presión arterial
Respiración más lenta y profunda
Mejor digestión y control de los niveles de glucosa sanguínea
Menor actividad de las hormonas relacionadas con el estrés
Aumento del flujo sanguíneo hacia los músculos grandes
Alivio de la tensión muscular y el dolor crónico
Mejora en la concentración, el estado de ánimo y la calidad del sueño
Menos fatiga, ira y frustración
Aumento de la confianza para resolver problemas
Para aprovechar al máximo los beneficios, las técnicas de relajación deben combinarse con estrategias como los pensamientos positivos, realizar ejercicio regularmente, cuidar nuestra alimentación, mantener un buen círculo de apoyo social.
Tipos de técnicas de relajación
Existen infinidad de técnicas que uno puede practicas por su cuenta. Algunas pueden ser de concentración, conciencia, ayudará a enfocar la mente y relajar el cuerpo. Las más efectivas son:
Relajación autógena: Consiste en utilizar la visualización y conciencia corporal para reducir el estrés. Se debe repetir palabras o imágenes mentales, como imaginar un entorno tranquilo y relajante.
Relajación muscular progresiva: Enfocado en contraer y relajar cada grupo muscular, aumentando la conciencia de las tensiones físicas y asegurarnos el alivio.
Visualización: Consiste en imaginar para desconectar del estrés, usando todos los sentidos para crear una experiencia sensorial completa.
Otras técnicas: Incluyen respiración profunda, masajes, meditación, taichí, yoga, biorretroalimentación, musicoterapia, aromaterapia e hidroterapia.
La clave es practicarlas constantemente, como cualquier habilidad, la capacidad para relajarnos mejorará con el tiempo. Si una técnica no funciona se puede probar otra, y si ninguna funciona, se puede optar por consultar a un profesional de la salud para explorar nuevas opciones.
Es indispensable tener en cuenta que algunas personas, que cuentan con problemas graves de salud mental o antecedentes de trauma, puede experimentar reacciones emocionales negativas al practicar ciertas técnicas de relajación. Si esto llega a suceder, se recomienda suspender la práctica y buscar ayuda profesional.
Consejos para comenzar con la relajación
Dedica entre 10 y 20 minutos al día para practicar. Podemos incluirlo en nuestra rutina diaria, si es posible programar uno o dos momentos al día para su práctica. Si nuestro tiempo es reducido, podemos aprovechar los momentos de trayecto al trabajo, como el autobús, para meditar, o realizar alguna breve sesión de yoga o taichí durante la hora de comida.
Puedes optar por utilizar aplicaciones móviles y recursos en línea que puedan guiar la práctica y mantener un registro del progreso.
Es importante recordar que es normal tener altibajos. A medida que se practique, se verán resultados más rápidos, pero si por algún motivo te tomas un descanso, no te desanimes. Simplemente, retoma la práctica y continúa con el ritmo que tenías.
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