top of page

¿Tu playlist favorita puede cambiar tu estado de ánimo? La ciencia dice que sí

  • Foto del escritor: Deborah Astengo
    Deborah Astengo
  • 16 ene
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 17 ene

  • Expertos destacan cómo la música personalizada puede ser clave en la gestión emocional.

Música
Foto: Freepick


La música tiene un poder inmenso sobre las emociones humanas. Desde tiempos ancestrales, ha sido utilizado en rituales, celebraciones y como medio de expresión personal. Sin embargo, su influencia en la regulación emocional va mucho más allá de lo que muchos pueden imaginar.


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos de ansiedad y depresión afectan a más de 264 millones de personas en todo el mundo, y la búsqueda de herramientas no invasivas para manejarlos es cada vez más importante. Investigaciones recientes han demostrado que escuchar música puede reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, hasta en un 25%, mejorando significativamente el estado de ánimo y promoviendo la relajación.


Además, el Ministerio de Salud (Minsa) de Perú ha destacado la importancia de actividades terapéuticas, como la musicoterapia, en la mejora del bienestar psicológico, especialmente en pacientes que enfrentan estrés crónico o procesos de recuperación emocional. A continuación, exploramos cómo la música puede ser una herramienta eficaz para manejar nuestras emociones y promover el bienestar psicológico.


Herramienta de regulación emocional


La música puede inducir respuestas emocionales muy variadas, desde la calma hasta la excitación. Esto se debe a su capacidad para afectar el sistema nervioso, estimulando la liberación de neurotransmisores como la dopamina, que está asociada con el placer y la recompensa. Según un estudio de la American Psychological Association (APA), escuchar música que se ajusta a nuestro estado emocional puede ayudar a regular el ánimo, ya sea al reforzar sentimientos de felicidad o al aliviar la tristeza.


El Dr. Daniel Levitin, experto en neurociencia cognitiva y autor de This Is Your Brain on Music, afirma: "La música puede modificar nuestro estado emocional de una manera que pocas otras experiencias sensoriales pueden. Es como una herramienta de regulación emocional que se adapta a nuestras necesidades del momento".

Esta afirmación es respaldada por numerosos estudios que sugieren que la música no solo refleja nuestras emociones, sino que también puede influir en ellas.


Mejora el estado de ánimo: Reduce el estrés y la ansiedad


El impacto de la música en la reducción del estrés es uno de los aspectos más documentados. Según un estudio publicado en Frontiers in Psychology, escuchar música suave o relajante puede disminuir los niveles de cortisol, la hormona asociada con el estrés, y ayudar a las personas a sentirse más tranquilas. Este tipo de música se ha utilizado en terapias para el manejo del estrés, la ansiedad y la depresión.


El Dr. David H. Rosen, psicólogo clínico especializado en terapias de sonido, afirma: "La música, particularmente la que tiene un ritmo lento y melodías suaves, puede tener un efecto profundo en la reducción del estrés. Puede actuar como un medio para desacelerar la mente y regular las emociones". De hecho, la música de ciertos géneros, como la clásica o la ambiental, ha demostrado ser eficaz para reducir los síntomas de ansiedad en situaciones tanto clínicas como cotidianas.


Conexiones emocionales profundas 


La música también puede facilitar la conexión emocional con los demás. En grupos terapéuticos, por ejemplo, compartir música puede permitir que las personas expresen emociones difíciles de verbalizar. En este contexto, la música no solo ayuda a la regulación emocional individual, sino que también fomenta un sentido de pertenencia y comprensión mutua. Según Harvard Medical School, la participación en actividades musicales colectivas, como el canto o el tocar instrumentos en grupo, tiene un impacto positivo en la cohesión social y la reducción de emociones negativas, como la soledad y la angustia.


La música es mucho más que una forma de entretenimiento: es una poderosa herramienta para regular las emociones. Desde reducir el estrés y la ansiedad hasta mejorar el estado de ánimo y facilitar la conexión social, sus efectos son ampliamente respaldados por la ciencia. Incorporar la música en nuestras rutinas diarias puede ser una estrategia eficaz para mejorar nuestro bienestar emocional y psicológico, brindándonos un medio natural para navegar por las complejidades emocionales de la vida cotidiana.

Comments


bottom of page