Un pescado con omega-3: la anchoveta peruana
- Juan Diego Llamoca Zárate
- 23 ene
- 4 Min. de lectura
La anchoveta peruana, base de la biodiversidad marina del país, rica en omega-3 y con una historia milenaria, es clave para la salud humana.

La anchoveta: una especie clave del Sistema de Humboldt
Según el Catálogo Digital de la Biodiversidad Acuática del Perú del Instituto del Mar Peruano (IMARPE), la anchoveta peruana (Engraulis ringens) se distribuye desde Punta Aguja, en las costas de Piura (norte del Perú), hasta Talcahuano, en la región del Biobío (centro de Chile). Su dieta incluye zooplancton, huevos y larvas de peces, entre otros organismos acuáticos.
Sin embargo, la anchoveta también es presa de diversas especies del Sistema de Humboldt, entre ellas el jurel, el bonito, la caballa, los delfines, los lobos marinos, las aves guaneras y ballenas. Este ecosistema marino, uno de los más productivos del mundo, genera el 20% de la producción pesquera global gracias a las masas de aguas frías y bajas en sal, ricas en nutrientes.
Según investigaciones de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), el origen de este sistema se remonta a millones de años atrás, como resultado del levantamiento de la cordillera de los Andes, el cierre del istmo de Panamá y otros factores.

Un alimento milenario: la anchoveta en el Antiguo Perú
El consumo humano de la anchoveta en el Perú se remonta a los tiempos prehispánicos, con un ejemplo destacado en la economía de la civilización Caral. Grandes cantidades de este recurso se utilizaban para el intercambio comercial, pero también desempeñó un papel crucial en la alimentación humana. Prueba de ello son los restos de cabezas, colas y vértebras de Engraulis ringens hallados en los espacios residenciales de Caral.
"Es importante considerar que, aunque haya una abundancia de restos de anchoveta en zonas residenciales, esto no necesariamente implica que fueran las especies más consumidas", advierte Mariella Miranda Lamela, licenciada en Historia por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). "Aunque el porcentaje de presencia de este recurso supera al de otras especies, debemos tener en cuenta que algunas de ellas podían ofrecer una mayor cantidad de carne que las anchovetas."

Una riqueza nutricional: el omega-3 y la anchoveta
La anchoveta no solo es fundamental como base alimentaria para numerosas especies marinas, sino también por su alto valor nutricional para las comunidades humanas que habitan cerca de su hábitat. Según los expertos, este pescado es una rica fuente de hierro, zinc, omega-3, omega-6 y vitaminas como la A, C, D, K y las del complejo B.
Karen Velásquez es licenciada en Nutrición y Dietética por la Universidad Femenina del Sagrado Corazón (UNIFÉ) con especialidad en Nutrición Clínica Oncológica. En conversación con Diario Qhali, destaca que la anchoveta pertenece al grupo de los pescados oscuros o azules, y resalta como una de sus principales cualidades su alto contenido de omega-3, una grasa poliinstaurada (poseen más de un doble enlace entre sus átomos de carbonos) que el cuerpo obtiene de los alimentos.
"Para una persona relativamente sana, siempre se recomienda consumir esta especie de pescado", señala Velásquez. "Sin embargo, también hay pacientes pediátricos, adultos mayores y madres gestantes que lo necesitan, siendo estos los grupos más vulnerables, a los que se les da mayor énfasis en el consumo de alimentos ricos en este ácido graso"
Gracias a su alto contenido de omega-3, la anchoveta es especialmente recomendada para las madres gestantes, ya que favorece de manera positiva la formación del feto. En el adulto mayor, esta grasa ayuda a prevenir enfermedades como el Alzheimer, la depresión, afecciones inflamatorias como la artritis y la artrosis, y ralentiza la degeneración de su sistema neurológico. Por último, en los niños, el consumo de anchoveta optimiza este sistema, mejorando la concentración y la memoria.

"En primer lugar, se recomienda consumir los pescados frescos, siempre que sea posible, es decir, que no estén envasados. No hay problema en consumirlos envasados, pero se debe procurar no hacerlo de forma frecuente", aconseja Velásquez. "Lo ideal es comer la anchoveta en guisos, al horno o en otras preparaciones caseras, evitando la fritura. Muchos pescados, como la anchoveta, pierden su contenido de omega-3 cuando se fríen a altas temperaturas y con grandes cantidades de aceite."
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